jueves, 25 de diciembre de 2008

Sinaloa: Juventud, Desempleo y Cambio Tecnológico.



Dr. Francisco Morales Zepeda

México atraviesa por una situación de baja generación de de empleo, lo que se traduce en un conjunto de problemas sociales: desintegración familiar, delincuencia, suicidios y tensión social.

En el caso particular de Sinaloa, la tasa de ocupación en el estado de Sinaloa aumentó de 1995 a 2000 en un 27,42% (un crecimiento que se mantiene a la fecha), pero también es cierto que el empleo que se ha abierto es en el sector terciario no es de alta jerarquía económica como son las finanzas, sino en los servicios comerciales, con un bajo salario, en tareas que no reclaman alta formación educativa, son empleos en los que se tiene poca o nula seguridad social.

Son varios los aspectos por analizar para comprender el comportamiento de la sociedad, algunos de ellos son los demográficos, económicos, sociales y culturales, su estudio puntual nos permiten ubicar tendencias en el comportamiento general de la población, con lo cual es posible buscar soluciones a los problemas sociales.

La población de Sinaloa para el año 2000 era de 2.536.884 personas de las cuales el 67,4% vivían en zonas urbanas y 32,6 % en zonas rurales, incrementándose la población urbana de forma ascendente en los últimos 30 años, esta tendencia se mantiene en el 2004; por lo que se presenta un crecimiento constante de la población en las ciudades de Culiacán, Mazatlán y Los Mochis y con ello, aumentan las necesidades de servicios médicos, agua potable, vivienda, alumbrado, educación y trabajo.

El censo de población 2005 nos indica que la población juvenil (12 a 29 años) es de 1,003,019 personas, de las cuales el 46.93% se forma parte de la población económicamente activa, con una participación en el PIB del estado del 59%.

La juventud de Sinaloa tiene una tasa de participación importante en la estructura productiva del estado, sin disfrutar por ello de un salario que le permita contar con condiciones mínimas para su desarrollo (educación, vestido, alimentación y esparcimiento), de hecho los datos nos hablan que la mayor parte de la juventud se emplea en trabajos que no rebasan los dos salarios mínimos diarios, población que de acuerdo con CONAPO (2005) representaba en el caso del estado de Sinaloa el 38.87% de la población económicamente activa, lo que representa 470,780 personas.

La participación de los jóvenes en el PIB, sin embargo, no es retribuida con mejores condiciones de empleo o con un cambio en las proyecciones de mejora en sus condiciones laborales, por el contrario, cada vez es más la juventud de Sinaloa que mira como la precariedad en el trabajo es su futuro, y esto es así, porque la estructura económica del estado no tiene condiciones para mejorar el tipo de empleo que se oferta en el estado ni los salarios que se devengan.

Los bajos salarios se encuentran en una relación directa con la nula participación social, y con la vulnerabilidad en la que se encuentran los grupos sociales en el estado, no existe en su geografía política espacios de participación social, ni instituciones en las cuales se promueva una conjunto de valores que propicien que la juventud reflexione sobre su entorno; lo que si existen es una enorme maquinaria de enajenación social, en la que la juventud ociosa representa la principal fuente de valores en las redes sociales que los jóvenes sinaloense desarrollan en su entorno.

Empleo y Cambio Tecnológico

El análisis de las condiciones objetivas en que se produce y reproduce el capital en Sinaloa condena al estado a una condición de incipiente industria de la transformación; con un mercado laboral constreñido al caer de una tasa de crecimiento del 4.2 % en el año 2000 al 2.4 % de 2006 y 2.2% en 2007 (CEEES, 2007), con una tasa promedio 2.8% 2008, lo que nos indica que el empleo en el estado está lejos de mejorarse.

La relación más clara entre demografía y ciencia es el empleo, y es así, porque la tecnología (como aplicación concreta de la ciencia) es el factor que de una manera directa impacta en la división social del trabajo al presentar nuevas formas de transformación de las materias primas y nuevos mecanismos de relación del obrero con el mercado de trabajo.

El proceso de innovación tecnológica va aparejado con el cambio tecnológico, ambos están íntimamente relacionados con la inversión en investigación científica, pero también con las necesidades socioculturales de los mercados laborales, es decir, con las actividades productivas que se llevan a cabo con las innovaciones tecnológicas que propician el cambio en las líneas de producción y con ello en los mercados de consumo de la sociedad que implementa dichas innovaciones.

De acuerdo con Ricardo Méndez (1997) se puede entender por tecnología “(…) el conjunto de información y conocimientos que pueden combinar elementos novedosos y tradicionales” y por innovación “la aplicación de nuevos conocimientos o invenciones a la mejora de los procesos productivos, o la modificación de éstos para la producción de nuevos bienes”.

Las resistencias en la difusión de la tecnología de los países desarrollados a los países subdesarrollados, se presenta en muchos casos porque estas transferencias acarrean otras consecuencias -no todo es benigno con la ciencia y la tecnología-, al sustituirse la mano de obra por las maquinas-herramientas; algunas de esas consecuencias son: se eleva el desempleo, se desplaza a la mano de obra con baja preparación, sobre producción e impacto en la balanza comercial del mercado interno. Esta situación es catastrófica si consideramos que el principal factor productivo de los países subdesarrollados es la mano de obra.

Uno de los aspectos negativos de la transferencia tecnológica de la segunda y tercera revolución científico-tecnológica en los países subdesarrollados y en el conjunto de las regiones que los constituyen es el desempleo, lo que ha generado grandes flujos migratorios hacia los países ricos. La distribución en del empleo en el estado de Sinaloa está concentrada en el sector servicios, una situación que condiciona la oferta laboral a un empleo que exige una baja preparación profesional, generando con ello una tendencia a bajos salarios y la poca o nula búsqueda de nuevos mercados por la vía de la incorporación de nuevas tecnologías.

También la aplicación de innovaciones tecnológicas permite que se desplacen las estructuras empresariales, logrando con ello la renovación de las capas de quienes acumulan la riqueza, pero esto no es siempre así, sobre todo cuando la incorporación de nuevas tecnologías pasa por el control del estado a través de las tasas de importación y la concentración de los apoyos a la formación de nuevos negocios (PyME) para los viejos ricos y sus familias, como es en el caso de nuestro país y por supuesto del estado de Sinaloa.

La relación entre cambio tecnológico y el empleo no pueden ser directas ni mucho menos, pero si tienen una relación en el marco de la apertura de nuevos mercados laborales a partir de los requerimientos que las nuevas tecnologías reclaman para los trabajadores, aspecto que necesariamente logra una redistribución de la riqueza y de los espacios de interacción social de los trabajadores.

Educación y Cambio Tecnológico en Sinaloa

El estado de Sinaloa presenta una gran concentración de estudiantes en nivel básico, pero pobre en nivel medio superior y superior, con un escaso 2.3% de estudiantes de postgrado; lo que nos remite a pensar en las dificultades que tiene el estado de Sinaloa para desarrollar y aplicar nuevas tecnologías con un nivel de preparación de segundo año de secundaria, así tenemos que en 1990 de acuerdo con datos de CONAPO del año el 37.40% de la población no tenia primaria completa y para 2000 el 30.30%, que si bien es un incremento en la eficiencia terminal aún no es suficiente para trastocar la división del mercado laboral.

Debemos destacar que en el estado de Sinaloa las principales fuentes de empleo no son para los profesionistas (con una licenciatura terminada) sino para aquellos que cuentan con educación básica y media superior, lo que en sí ya es un indicador del impacto que tienen la educación en el cambio tecnológico.

Lejos estamos de pensar que el gran responsable de desplazar a la mano de obra de las fábricas es “el cambio tecnológico”. Debemos afirmar por el contrario, que son las condiciones del atraso y de acumulación del capital en las sociedades subdesarrolladas el principal responsable.

El atraso se sustentan en gran medida en dos aspectos, por un lado, mantener un salario mínimo (que no corresponde con las necesidades de los trabajadores) y, en la insistencia por parte de los grupos empresariales, a no dar entrada a la libre incorporación de innovaciones, lo que impide una mayor competencia productiva en el país; estos dos aspectos son los principales obstáculos que impiden la incorporación de grandes masas de trabajadores al sector productivo nacional, sector que no busca la competencia en el exterior con productos manufacturados, sino que se mantiene en el cómodo sitio de la dependencia tecnológica: Maquila, Ensamblado, Alcohol y Materias Primas. Aunado, además, al hecho de que al trabajo se le da una connotación clientelar y/o de chantaje político para controlar el descontento social.

Lamentablemente en Sinaloa, la mayor parte del tiempo, la innovación está en el terreno de lo descriptivo y anecdótico, encerrada en el discurso “académico” de la entidad, totalmente ajeno a la búsqueda de soluciones industriales y menos aun a la búsqueda de aplicaciones tecnológicas. De ahí que podamos afirmar que no es la tecnología lo que desplaza a la mano de obra en el estado de Sinaloa, lo que la desplaza a la mano de obra es la falta de aplicaciones tecnológicas y el fracaso en la transformación del eje de acumulación capitalista en el estado; lamentablemente las autoridades y los empresarios siguen estando en el sitio más cómodo: la dependencia antes que el desarrollo.

La transferencia y el desarrollo de innovaciones en México desde 1971 están regidos principalmente por instituciones públicas; esto es así porque es el estado mexicano el principal inversionista en ciencia y tecnología en el país. La historia de las políticas públicas en la materia nos permitirá entender tanto la evolución del conocimiento como las directrices que han orientado al estado mexicano en cada una de las Revoluciones Científicas que han sido incorporadas a las instituciones y a su vez es el soporte de las Revoluciones Industriales o Científico - Tecnológicas posteriores.

Al mismo tiempo las políticas de ciencia y tecnología llevadas adelante por el CECyT (Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología) brillan por su ausencia o en el mejor de los casos se pliegan a las perspectivas económicas de las grandes corporaciones internacionales a partir de promover proyectos que impulsan los “biocombustibles” y la adaptación de transgénicos a la agricultura del estado, dejando con ello en manos de las grandes trasnacionales de la agrobiotecnología a la agricultura del estado.

Políticas Públicas de Juventud en Sinaloa

Desde el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), se reformó la política de juventud, desaparece el CREA y se forma el IMJ (Instituto Mexicano de la Juventud), formándose así en todos los estado del país, en Sinaloa se forma primero el ISJUD (Instituto Sinaloense de la Juventud y el Deporte), para dividirse después y formar el ISJU (Instituto Sinaloense de la Juventud).

Desde su fundación el ISJU ha sido el trampolín de los miembros del FJR del PRI y de los hijos de políticos en el estado, de él han salido los diputados juveniles del Congreso local y es un fuerte obstáculo (dado el presupuesto que derrochan), para establecer políticas públicas que beneficien a los jóvenes de Sinaloa.

Las Políticas de Juventud en el estado se circunscriben a un circuito de mutuos halagos entre la clase política y la burguesía legumbrera (agricultores) del estado. Es este el ambiente se ha montado por quienes al amparo de la impunidad y la componenda han formado a una juventud apática que permanentemente se enfoca a la ocio, al rasismo y la simulación.

Dos eventos son los que coronan las “políticas de juventud” en el estado, por un lado el premio estatal al merito juvenil, que otorga el gobierno del estado junto con el congreso (del cual han salido después no pocos delincuentes), y el otro es el Festival de la juventud, en donde los hijos de los ricos y la clase media hace gala de sus habilidades artísticas en grupos de “rock” cuya única “rebeldía” es lanzar un conjunto de berridos a la audiencia reunida en un éxtasis de libertad.

Estas “políticas públicas de juventud” son secundadas por todas las instituciones educativas de nivel medio superior y superior en el estado, con la precisión de un reloj, todas actúan al unísono en la promoción de una juventud ociosa alejada de toda propuesta social y de la participación, pero no sólo eso, además no en pocos casos se promueve desde las rectorías de las universidades públicas del estado al amparo de la simulación académica la premiación con becas para estudios en el extranjero a quienes han mantenido a lo largo de su formación profesional un discurso abiertamente antiizquierda y anticomunista en el estado.

Esta juventud “cool” es después (como en el caso de Miss Sinaloa 2008), la que forma parte de las filas del narcotráfico en el estado y quien promueve con mayor vehemencia que son los narcos los que mantienen “parada” la economía de Sinaloa, cuando en los hechos la complicidad entre narcotráfico y narcopolítica permea todos los órdenes de gobierno e instituciones del estado, impidiendo que se exprese el descontento de la sociedad y manteniendo a raya todo perspectiva de cambio en el estado.

La nula presencia de políticas públicas de juventud en el estado es a la vez el caldo de cultivo de la delincuencia y la depresión de los jóvenes, un entorno en el que el nulo aprecio por la vida es una constante, animada por un contexto de baja educación y fracaso escolar.

No es de extrañar que de acuerdo con las estadísticas de delincuencia en el estado sean lo jóvenes quienes más transgreden la ley en el estado, y son ellos los que forman parte de los grupos delincuenciales, este comportamiento no tiene únicamente una respuesta demográfica, es también producto directo de la falta de oportunidades de de empleo y de la nula perspectiva de cambio en la distribución de la riqueza en el estado de Sinaloa.

Conclusiones

Nos quedan aún preguntas por responder: ¿Quién amasa la riqueza y quién desarrolla los procesos productivos en el estado de Sinaloa? ¿A qué sectores va dirigida la presión social del desempleo? ¿Qué consecuencias sociales se están viviendo con el incremento de las fuerzas productivas en el ejército de desocupados? La respuesta a este conjunto de preguntas, junto con otras que se quedan en el tintero, claramente nos permiten dibujar a un estado con un capitalismo semifeudal en el que una enorme capa de la sociedad es obligada literalmente a sostener un entorno de enorme desigualdad, en la que los jóvenes llevan la peor parte.

Las estructuras del estado (dependencias de gobierno) están imposibilitadas para llevar adelante la gestión del cambio tecnológico, esto es así, porque para llevar adelante esta tarea requiere de un grado de libertad en la toma de decisiones con la que los burócratas estatales no cuentan; prueba de ello lo encontramos en la política de incorporación del paquete tecnológico de la “revolución verde” en los años 50`s en la agricultura del estado y ahora en la perspectiva de los transgénicos y los “biocombustibles”, en donde son las grandes empresas (Monsanto, Enza Zaden, Harris Moran , entre otras) las que están imponiendo esas políticas públicas en complicidad con la burguesía del estado.

Las condiciones que persisten en el estado de Sinaloa nos indican que no es suficiente con “rebelarse”, hace falta que comprendamos a cabalidad el entorno socioeconómico en las que se produce el capital, y los medios de su reproducción (culturales, educativos e ideológicos), porque la comprensión de esas condiciones nos permitirán definir el tamaño de la tarea a emprender y las fuerzas sociales que se habrán de ser movilizadas para modificar una realidad por entero desigual en el estado.

Como expresara Enrique Félix Castro (1932) a la juventud de Sinaloa sólo le queda ser “una juventud en tránsito de parirse a si misma” porque nadie la está esperando y nadie la anima a que participe en el desarrollo de sus destino, es una juventud abandonada a su suerte que ni tiene siquiera la posibilidad de emprender una lucha generacional, porque simplemente no cuenta con la formación ideológica que se lo permita.

Aún así, sin contar con la formación, sin presentar históricamente un frente que logre trastocar las estructuras de inequidad en las que se soporta la acumulación capitalista en el estado de Sinaloa, es la juventud proletaria la única que tiene en el estado la fuerza (aletargada por ahora) para transformar una realidad que la condena a la ignominia.

Bibliografía
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Colom, Agustín (2003) Globalización, Productividad y Cambio Tecnológico: Una Ecuación con muchas Incógnitas, UB, España.
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López, Leyva Santos (2002) Los sistemas Regionales de Innovación. Un acercamiento al caso de Sinaloa, UAS, CCS,CECyT, México.

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