lunes, 6 de octubre de 2008

La Enseñanza y el Aprendizaje de la Geografía en Secundaria: Un Tema de Investigación



Dr. Francisco Morales Zepeda

Resumen

La enseñanza y el aprendizaje de la geografía pasa necesariamente por la internalización del concepto de “espacio geográfico”, este proceso sólo es posible a partir de su significación cultural del espacio, lo que demanda de los profesores que imparten la materia dominen conceptos científicos (abstractos) que les permitan desarrollar las generalizaciones (explicaciones) en las que se fundamenta la disciplina.

Palabras Clave:
Geografía, Internalización, Conceptos Abstractos, Cultura. 

Introducción

Acercarnos al aprendizaje de la geografía es una experiencia que en el caso de los mexicanos se presenta durante nuestros primeros años de formación académica (primaria y secundaria), y no en pocos casos, si no estudiamos una carrera relacionada con la materia, es el único lugar en el que oiremos hablar de geografía.

En la primaria y secundaria (3ro, 4to, 5to, 6to de Primaria y 1ro de Secundaria) es donde entramos en contacto con algunas áreas de la geografía, como lo es la geografía física y la geografía política, permitiéndonos repasar los primeros conceptos con los cuales describiremos el entorno que nos rodea, y que es a la vez uno de los objetivos de su enseñanza de la materia de geografía en la educación básica.

La reforma educativa que se está presentando en la educación básica (en la secundaria a partir del plan 2006), se ocupa de estandarizar contenidos que pueden ser medidos a través de pruebas anuales a los alumnos, una de estas pruebas es la prueba “Enlace”, la cual se aplica en la educación primaria, y se pilotea para ser aplicada en todos los niveles de secundaria. 

Lamentablemente esta pruebas destaca únicamente los contenidos y no los procesos, enfocándose principalmente en español y matemáticas y ciencias, sin tomar en cuenta los demás contenidos escolares; bajo esta condición se destacan algunos contenidos frente a otros, situación que coloca en un serio dilema al resto de las materias que se imparten en la educación básica, uno de estas materias no agraciados por la evaluación es geografía (a pesar de que se encuentra mezclada en los contenidos de “ciencias” en la educación básica).

Lograr una formación geográfica en los alumnos, y que esta sea lo suficientemente objetiva como para asegurar que comprendan a cabalidad las generalizaciones de la disciplina hace de la naturaleza y el comportamiento humano, hace necesario que los docentes desarrollen la práctica de una nueva didáctica que vaya más allá de las exigencias que les presenta el programa escolar, pero la realidad de las aulas poco tiene que ver con esto; porque uno de los aspectos que de manera central impide el desarrollo de una enseñanza con un nivel científico más riguroso es el perfil de los profesores que imparten la materia en la educación básica del país.

Implicaciones educativas de la enseñanza de la geografía en Secundaria

El primero de los cinco bloques (antes unidades) que contiene el programa de “Geografía de México y el Mundo” en secundaria, está dedicado al estudio del “espacio geográfico”, su enseñanza no es un hecho fortuito, representa el reconocimiento de que es el espacio, y en especifico el espacio geográfico (el espacio humanizado), es el objeto de estudio de la geografía; sin embargo, una vez planteado este concepto los planes y programas de la materia se bifurcan en temas diverso, en los que se tocan aspectos disgregados, los cuales dan paso a repasos acotados de geografía física y geografía humana en el resto de los bloques.

 El primer “bloque” de la materia geografía en secundaria se desarrolla en el marco de un concepto limitado de espacio geográfico, al presentarlo como “el espacio percibido, vivido, continuamente transformado, producto de la interacción de la sociedad y su ambiente, y no sólo como escenario geográfico donde habita el ser humano”. (Reforma Secundaria, SEP, 2006). Nos detenemos en el concepto de espacio geográfico, porque al mismo tiempo que es el objeto de estudio de la ciencia geográfica, es un concepto de “enlace” que demanda de los alumnos su comprensión cabal para poder articular el conjunto de las explicaciones científicas que les demanda la materia. 

En los “fundamentos curriculares” de la materia la SEP afirma que la reforma en secundaria busca formar en los alumnos el interés por la ciencia y dar la oportunidad a los profesores, a partir de un programa desarrollado en “proyectos” aportar nuevos conocimientos a la materia. 

En la lógica que imprime la Secretaría de Educación a la reforma educativa en secundaria el programa de geografía en primer año debería invitar a que los profesores a que hagan sus aportaciones al contenido, pero la baja formación de los mismos en la materia y sus “ideas” arraigadas en el sentido de que la geografía es para que los alumnos “repitan los contenidos” no permite que se presente una transformación profunda de los contenidos ni de los métodos de enseñanza, ni evaluación de la materia. 

Junto con estos contenidos “disgregados” a lo largo de la materia, se presenta un desfase entre el contenido de la enseñanza y cada uno de las planeaciones desarrolladas por los profesores de manera individual para llevar adelante la “clase” (Sandoval, 2001); sus planeaciones no pocas veces son elaboradas al vapor con el fin de salir al paso de los problemas propios de una materia desarticulada en la curricula escolar; de esta manera, el proceso de enseñanza y aprendizaje se convierte en un juego de contenidos en el que no se corroborar el dominio que los alumnos tienen de los mismos. 

Podemos afirmar que una enseñanza memorística de la geografía llega a limitar la formación de los futuros ciudadanos del país, al convertirse en los hechos (para muchas instituciones educativas) en parte de un programa que hay que cumplir, y que les obliga a manejar este contenido en las aulas, sin mayor reflexión para los alumnos; este aspecto, aunado a la baja preparación de los profesores de la materia nos permite afirma, al igual que Castañeda (2006), que existe un abandono de la geografía en la educación básica del país como producto de un programa educativo que poca o nula importancia da a la enseñanza y el aprendizaje de la geografía.

Los efectos de una baja formación geográfica en los alumnos no son pocos: en primer lugar, nos es posible afirmar (así lo demuestran las aportaciones de J. Bale, 1999; Norman J. Graves, 1997 y De Castro, 1983), que las personas que no tienen acceso a los conceptos geográficos encuentran dificultades para acceder a los procesos mentales (lógico verbales) que les exige el discurso científico en el aula; en segundo lugar, y como una consecuencia directa del primer aspecto, los procesos lógico verbales (categorización) se hacen presentes de manera tardía en los niños que tienen deficiencias para internalizar los conceptos que involucran la categoría de espacio.

“La ciencia dentro del dialogo no es únicamente cuestión de vocabulario. El lenguaje del aula no es tan sólo una lista de términos técnicos ni siquiera una letanía de definiciones. Es el uso de eso términos relacionados unos con otros en una amplia variedad de contextos. Los alumnos tienen que aprender a combinar los significados de los diferentes términos según las formas aceptadas de hablar científicamente. Deben hablar, escribir y razonar en frases, oraciones y párrafos del lenguaje científico.” (Lemke, 1997) 

Lograr transformar una deficiencia en virtud es poco probable, y en el caso de la enseñanza de la geografía en el país, que es por mucho superficial, llega a caer de manera reiterada en la simple memorización de los contenidos; transformar esta realidad sólo será posible a partir de considerar que la enseñanza de la geografía es un aspecto fundamental en el desarrollo posterior de los alumnos, al influir de manera importante en los procesos cognitivos que dan paso a la internalización de conceptos abstractos.

Es importante considerar que la necesidad de una enseñanza profunda de la geografía en las aulas del país es básica para el desarrollo, no sólo de una ciencia que ven en el espacio geográfico (objeto de estudio de esta disciplina) el contexto que de manera cotidiana transforma nuestro entorno de vida, sino también es posibilidad de comprender a cabalidad los fenómenos sociales y naturales con lo que estamos sentando colocando los principios del lenguaje científico en los alumnos, lenguaje en el que habrán de “vivir” el resto de su formación escolar.


El perfil de los profesores de Geografía en Secundaria

La trayectoria de formación de los profesores de geografía (una vez analizados los perfiles en la propia SEPyC) nos indica que sus trayectorias de formación son diversas y ajenas a la geografía, lo que nos anticipa la falta de un manejo discursivo homogéneo de los contenidos en la enseñanza de esta disciplina.

El problema que representa la no correspondencia del perfil de los profesores de geografía para la enseñanza de la materia, se encuentra relacionado con el problema de la poca importancia que se le da en la enseñanza de la geografía a los procesos cognitivos que envuelven a los alumnos al presentarse la internalización del concepto de espacio geográfico, concepto base del aprendizaje de la materia y objeto de estudio de la geografía como ciencia.

Históricamente la enseñanza de la geografía en nuestro país ha tenido tres distintas etapas históricas de acuerdo con Javier Castañeda Rincón (2006), desde la formalización de la disciplina en los contenidos escolares de la educación básica en el país en 1921 con el proyecto de la Escuela Rural Mexicana, la primera va de 1920 a 1940 y que el denomina “México Posrevolucionario”, en el que se enseñó la geografía política y la geografía física; la segunda es “El México de la Unidad Nacional” en el que se despegó la enseñanza de la geografía en todo el país, extendiéndose los congresos y encuentros de geógrafos en el país y una tercera etapa (en la que nos encontramos actualmente), la del “México, del Populismo al Neoliberalismo”, en donde los alumnos de educación básica dejaron de estudiar geografía y se mezclaron sus contenidos con otras disciplinas lo que causó que se diluyera sus conceptos teóricos y metodológicos.

A la par de un adelgazamiento de los contenidos en la materia, la formación de los geógrafos en el país (ya de por sí con pocas instituciones formadoras) se encontró con la ampliación de los criterios de la Secretaría de Educación Pública para permitir que cualquier egresado de las ciencias sociales pueda estar impartiendo la materia de geografía a nivel secundaria.

Las diferencias en la formación de los geógrafos en México en el siglo XX advertida por Luciano González (2007) en el sentido de que los egresados de las Escuelas Normales del País se forman más en el cómo, en tanto que los universitarios enfatizan su formación en el dominio de los contenidos científicos ha pasado a un segundo plano cuando quienes en las aulas no cuentan con un perfil de geógrafos. 

“Mientras en una vertiente de formación, la universitaria, hay un énfasis en el tratamiento y dominio de los contenidos científicos, en las normales se enfoca más a los aspectos de la enseñanza y el aprendizaje de la disciplina. Es decir, los universitarios atienden mayormente los contenidos, el “qué” enseñar. Mientras que en las normales se enfatiza más en el uso de recursos y procedimientos para la enseñanza y aprendizaje del conocimiento geográfico, es decir se prioriza el “cómo” enseñar.” (González, 2007)

Es pertinente advertir que poco hacen los contenidos de la geografía en educación básica del país para que se exija a partir de ellos a quienes se encuentra impartiendo la materia cuente con explicaciones que vayan más allá de la repetición memorística de los contenidos. 

La enseñanza de la disciplina geográfica se encierra en las preocupaciones de otras ciencias (Biología, Sociología, Economía) a lo largo de sus desplegué en cada uno de los niveles de la educación básica, y se deja al margen los conceptos de la geografía y su desarrollo científico, lo que impide que sea la propia geografía la que guíen el proceso de enseñanza y aprendizaje de los alumnos.  

Al llegar la geografía a nivel secundaria, con profesores provenientes, en su mayoría, de otras disciplinas y tras haber sido tratada como un conjunto de contenidos que el alumno debe memorizar y repetir en primaria, se le da la tarea al maestro de secundaria de sintetizar en el concepto de espacio geográfico, durante los primeros dos meses (septiembre-octubre) que dura el primer bloque el cumulo de aprendizajes recorridos por los alumnos y además enlazarlo con el resto de los contenidos de los siguientes bloques que le otorgan a la materia la nada despreciable responsabilidad de humanizar la mirada territorial del alumno, una responsabilidad para la que tiene de manera apretada unos cuantos meses.  
 
Percepción y Espacio Geográfico un acercamiento desde la Teoría Sociocultural

El uso del lenguaje influye en las sensaciones humanas, al modificar de manera artificial el campo sensorial, transformando necesariamente a la percepción, permitiendo que el ser humano mantenga “distancia” del campo visual, uno de los aspectos que no pueden ser explicados desde un planteamiento biologisistas de la percepción.

El concepto de percepción en la teoría Sociocultural de Vygotski es diametralmente distinto al de Jean Piaget (1985), al considerar que el lenguaje, juega un papel central en el desarrollo cognoscitivo del ser humano y la percepción se modifica en la medida que hay una evolución en el lenguaje, es decir, para Vygotski la percepción tiene una base conceptual (semiótica).
 
Vygotski distingue la “percepción natural” de la propiamente humana, la “percepción verbalizada”. La percepción humana, para Vygotski, no es el resultado del perfeccionamiento de la percepción animal, toda vez que, contrario a los animales, los seres humanos son selectivos al momento de establecer la percepción de su entorno; aspecto que la percepción natural no tiene la capacidad de realizar.
Así, la percepción enmarcada en el contexto del lenguaje, Vygotski la llama “percepción verbalizada”, al ser el producto de la rotulación de su entorno con palabras, permitiendo a su vez, que el ser humano separe aspectos específicos de aspectos globales en el campo visual y fuera de él.
“Gracias a las palabras, los niños distinguen elementos separados, superando con ello la estructura natural del campo sensorial y formando nuevos (artificialmente introducidos y dinámicos) centros estructurales.” (Vygotski, 2000, p.59)

La importancia de la palabra en la percepción se expresa en la selectividad que el ser humano alcanza en el campo visual. Mientras que la percepción visual es completa e indivisible, la percepción verbal es selectiva; aspecto que nos permite considerar que la base biológicas de la percepción tienen un límite, pero contrario a lo expresado por Piaget en la psicología evolutiva, para Vygotski no se encuentra en la lógica formal y matemática, sino en las condiciones socioculturales en las que se desarrolla el lenguaje en la cultura.

La evolución de la percepción en el ser humano va a la par de la evolución ontogenética del lenguaje (de la infancia a la edad adulta); lo que nos indica que en un primer momento, la explicación del mundo está dada por la cultura en la que se nace, en una relación sentimental, para pasar en un segundo momento a una relación directa con el entorno, es decir, a un ejercicio de objetivación de los conceptos y finalmente a una etapa lógico-verbal, en la que los conceptos abstractos median entre el contexto y la conducta. 

Otro de los aspectos que separan la perspectiva de Vygotski de la de Piaget, en lo que a percepción se refiere, es que el primero considera a la percepción parte de los procesos psicológicos superiores, y por lo tanto se encuentra presente en todas las etapas de la evolución ontogenética humana, lo que nos indica que no hay una supeditación a la lógica en ningún momento de la evolución de la percepción, como si sucede en los planteamientos de Piaget.

La percepción no actúa subordinada a la lógica matemática, se conduce por olas directrices de la cultura, al ser el lenguaje el responsable directo de la reorganización del campo visual y espacial, dirigiendo con ello la atención del individuo a aspectos específicos de su entorno, logrando así un modo de atención dinámica, es decir, la capacidad para captar cambios en una situación desde un punto de vista histórico, actuando en el presente desde un punto de vista prospectivo.

La percepción mediada por el lenguaje permite a los niños desarrollar una conducta selectiva, toda vez que los conceptos les permiten comprender el mundo; el descubrimiento de Vygotski del soporte semiótico de la percepción hace necesario que los procesos cognoscitivos que se favorecen en la educación formal vayan encaminados al desarrollo de la vida conceptual de los individuos. 

El manejo de signos por el niño le permite reestructurar los procesos psicológicos, a la vez que domina sus movimientos motrices, un aspecto que representa una expresión completamente distinta a la historia natural de la conducta, y que inicia “(…) una rotura fundamental con la historia natural de la conducta e inicia la transición del comportamiento primitivo de los animales a las actividades intelectuales superiores de los seres humanos” (Vygotski, 2000, p. 63)

Mientras que para un animal toda tarea es irresoluble fuera del campo visual, el ser humano supera este escoyo con la ayuda del control verbal de su atención, permitiendo la organización del campo perceptivo en función de la dificultad de la tarea; demostrando así, que el ser humano es capaz de una transición de una estructura simultanea del campo visual a una estructura sucesiva del campo dinámico de atención a partir de la relación de actividades separadas que forman parte de una misma sucesión de operaciones necesarias para lograr un fin.

La posibilidad que le da el lenguaje al individuo es la de combinar elementos del campo visual presente y pasado, permitiendo al ser humano la reconstrucción de la memoria en un campo temporal para la acción, de esta manera la memoria se extiende en un sistema efectivo de presente, pasado y futuro, determinando así las funciones de “representación simbólica y acción proyectada” en el ser humano.

La percepción humana tiene un origen histórico-social, es decir mediado por la cultura, de esta manera el ser humano cuenta con un instrumento que al estar mediado por el lenguaje, le permite desplegar su función sintetizadora propiciando de esta manera el desarrollo de formas más complejas de percepción cognoscitiva.
El espacio geográfico tiene necesariamente implicaciones históricas, por lo que resulta imposible “enseñar a pensar el territorio” sin implicar en ello cada uno de los aspectos culturales que permiten formar un referente (una muesca) en la memoria histórica de un pueblo. Así por ejemplo, si vamos a hablar de los aspectos más “técnicos” del espacio geográfico como lo es la escala y su representación en los mapas habremos necesariamente de hablar de la división política del país y la historia de nuestras fronteras, lo que nos habrá de remitir a distintos momentos de la historia de nuestro país y el mundo.
 
El proceso de internalización y el espacio geográfico


La internalización (Vygotski, 1979), es un proceso en el que el ser humano se apropia de los conceptos abstractos a partir de compartir las generalizaciones con las que se establecen las explicaciones con las que describimos la realidad que nos rodea, y estas “explicaciones” se aprenden solamente en un contexto de educación formal (la escuela).

El programa de la materia de “Geografía de México y el Mundo” en secundaria implementado con la reforma de 2006, tiene serias deficiencias, una de ellas se presenta en el propio propósito de la materia:

“La asignatura Geografía de México y del Mundo tiene como propósito general que los estudiantes de educación secundaria comprendan los procesos que transforman el espacio geográfico, a través del análisis del desarrollo sustentable, la dinámica de la población, la interdependencia económica, la diversidad cultural y la organización política, considerando las relaciones que se dan en las escalas mundial y nacional.” (Reforma Secundaria, SEP, 2006)

El “propósito” que le otorga la SEP al la enseñanza de la geografía en el nuevo plan de estudios no permite desde sus fundamentos oficiales que esta materia cuente con un nivel científico en su enseñanza, al no presenta un desarrollo de la disciplina como tal, sino un auxiliar en la enseñanza de otros temas en los cuales la geografía cuenta con áreas especificas de estudio que son parte de la Geografía Física y Humana.

El estudio de la transformación del espacio geográfico como fenómeno pretextual para comprender procesos naturales y sociales en constante evolución en el planeta no es un “método” que garantice la enseñanza de la geografía en el país, esta suerte de “receptáculo” en el que cabe todo no ayuda en lo absoluto a que los alumnos mexicanos comprenda el valor de una ciencia “síntesis” como es la geografía (Ortega, 2000)

La geografía merece una mejor suerte, y no sólo como una disciplina de “relleno” en los programa de estudio, una materia en la que aprendemos los nombre de los estados del país y sus capitales.

El proceso de internalización del concepto de espacio geográfico demanda que los alumnos comprendan a cabalidad cada uno de los aspectos que impactan en la permanente evolución de su entorno, tanto, en términos materiales como simbólicos; aspectos entre los que se encuentra definitivamente el paisaje como uno de los componentes del espacio en el que se ve expresados de manera directa la evolución y los usos que del territorio hace el ser humano.

La enseñanza y el aprendizaje del espacio geográfico, demanda la interpretación de los procesos de internalización y desarrollo de conceptos abstractos en los alumnos de secundaria, lo que hace imperativo que se presente un análisis de los distintos paradigmas en los que se inscriben los diferentes modelos educativos en la educación secundaria y establecer las categorías que permitan elaborar un modelo de intervención educativa para la enseñanza de la geografía. 

 Los planteamientos de la teoría sociocultural del Lev S. Vygotski, consideran que los procesos de internalización en el aula pasan por la comprensión de los conceptos abstractos que permiten el desarrollo del pensamiento científico en los alumnos, y en el caso especifico de la materia de geografía es el uso que los alumnos hacen de las abstracciones para describir el territorio.

 Para la teoría Sociocultural uno de los conceptos claves para comprender el proceso de enseñanza y aprendizaje es “la internalización”, un concepto que nos permite interpretar cómo la información “culturalmente seleccionada” se traduce, con la mediación de un individuo más capaz en información que domina un individuo menos capaz.

 El proceso de internalización se fundamenta en la “Ley de la doble formación”, ley que le permite a Vygotsky explicarnos la manera en la que los procesos sociales se transforman en conocimiento, a partir de considerar que todo conocimiento individual primero fue un conocimiento social. 

La internalización define el proceso mediante el cual se da la transformación del lenguaje interpsicológico (es decir social) en un lenguaje individual, intrapsicológicos, lo que nos permite afirmar que toda función social (interpretación individual de la realidad) interpsicológica, que se da primero en el exterior, en el plano social, en la interacción en pequeños grupos, y de ahí pasa a un plano mental. 

A decir de Wertsch; "Es preciso que todo aquello que es interno en las formas superiores haya sido externo, es decir, que fuera para otros lo que ahora es para uno mismo. (Wertsch, 1998, p. 79).

 La internalización transforma el proceso en sí mismo cambiando su estructura y funciones. Las relaciones sociales o relaciones entre personas subyacen genéticamente a todas las funciones psicológicas superiores. Vygotski defiende que las funciones psicológicas superiores se presentaban en principio en forma externa puesto que son procesos sociales; considera que toda función psicológica superior atraviesa necesariamente por una etapa externa. El gesto inicial del sujeto para alcanzar un objeto es interpretado por el adulto como proceso interpsicológico, convirtiéndose en interacción social comunicativa, cuando el adulto le da respuestas, se interiorizan y luchan para ser externas al repetirlas y hacerlas rutinarias.
 
 El proceso de internalización en la teoría Sociocultural es un concepto interpretativo de los procesos psicológicos superiores, que nos permite comprender con mayor cabalidad las relaciones inter e intrapsicológicas que se presentan en los seres humanos en las interacciones sociales.

El proceso de internalización posee algunas características:

• El comportamiento es creado.
• El significativo comunicativo del comportamiento no existe hasta que es creado en la interacción adulto-sujeto (plano interpsicológico).
• El significativo comunicativo del comportamiento es creado con la ayuda del adulto.
• El plano interpsicológico implica el dominio del sujeto de los signos externos para establecer la comunicación y participar en la tarea.

El mundo externo es de naturaleza social transaccional o de concertación de los signos comunicativos descontextualizados por el sujetos, en forma de ideas dándole una interpretación propia (cada individuo lo interpreta de manera diferente, por eso hay distintas formas de pensar).

El paisaje no es una entidad estática, por el contrario, en él se ve expresada por antonomasia la temporalidad el espacio vivido, es decir, del espacio al que permanentemente damos significado en los símbolos culturales con los que definimos el mundo.

Cuando los alumnos hacen uso del proceso de internalización (pasar de los conceptos sociales a los conceptos individuales), se presenta la posibilidad de desarrollar un uso conceptual de la realidad que los rodea a partir de la definición de los fenómenos que se presentan ante sus ojos. 

En el proceso de internalización se encuentra presente la verbalización de la realidad, mismo que no es ni por asomo un momento en la evolución del lenguaje sencillo de alcanzar, sobre todo porque se encuentra implicado un proceso inter e intra psicológico del lenguaje, es decir, todas aquellas consideraciones que desde la psicología nos permite identificar cada uno de los conceptos con los que llegamos a niveles de profundidad discursiva en el plano de las abstracciones.

La enseñanza de la geografía hace necesario que recapitulemos sobre aquellos significados culturales que nos permite reconocernos a nosotros mismos, porque el espacio geográfico es ante todo un punto de referencia en el que conformamos la propia concepción de nosotros mismos y del contexto en el que crecemos.

 Los alumnos de secundaria por su propia evolución en el lenguaje (Luria, 1998) se encuentran en un momento en el que los conceptos abstractos se hacen necesarios para desarrollar sus explicaciones de la realidad, porque dadas las características de la geografía como ciencia aglutinadora de explicaciones la ciencia nos permite un manejo discursivo más extenso, dando pauta para desarrollar explicaciones lógico-verbales más completas.  

 
Conclusiones

La enseñanza y el aprendizaje de la geografía como tema de investigación hace necesario acercarnos desde una perspectiva metodológica que nos permita recoger el conjunto de matices en los que se ve inmerso quienes desde las aulas de secundaria tienen la responsabilidad de llevar adelante el proceso de internalización del concepto de “Espacio Geográfico”, los propios profesores de ahí que consideremos que es la etnografía.

El proceso de internalización en el ser humano no está desvinculado de los procesos psicológicos superiores (pensamiento, lenguaje, memoria y percepción), pero es en la percepción para la que la geografía tiene más implicaciones, sobre todo si consideramos que este proceso tiene niveles de dificultad enormes cuando no contamos con un discurso científico que nos permita describir (conceptualizar) el espacio geográfico.

La materia de geografía tiene una doble responsabilidad, por un lado, explicar a los alumnos las condiciones espaciales en las que se desenvuelve como individuo y por otro, lograr que se llegue al proceso de internalización de los conceptos que le han de permitir ubicar su presencia en el territorio en el que vive.

Ningún ser humano puede llegar a una explicación de sí sino cuenta con una rica descripción conceptual del espacio geográfico, y sólo posible llegar a comprender el mundo que nos rodea cuando contamos con los conceptos científicos que nos permitan transformar nuestra percepción de manera permanente, de ahí que se hace necesario un cambio tanto en el contenido de la materia de geografía en secundaria como una formación más celosa de quienes imparten la materia.

 
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sábado, 2 de agosto de 2008

La verdad como Verdad Científica

Dr. Francisco Morales Zepeda


 
Resumen

La verdad científica se separa de las explicaciones basadas en el sentido común a partir del desarrollo de un lenguaje propio, lenguaje que le permite al pensamiento científico distinguir la verdad como verdad científica.

Palabras clave
Verdad científica, Método Científico, Explicación, Empirismo lógico, Falsacionismo, Paradigma y Revolución Científica.


Introducción

La verdad ha sido históricamente una de las fascinaciones de la humanidad, y en torno a ella se han construído edificios completos del pensamiento con los que desde la filosofía y la ciencia se busca encontrarla.
No es sino hasta el siglo XVII con las aportaciones de René Descartes que en occidente se comprende que existe la posibilidad de desvelar la verdad a partir del Método Científico; con este principio es que se desarrolla la ciencia como tal, al centrar su búsqueda en la “Verdad Científica” en el método.
La verdad científica en un primer momento estuvo acotada a la descripción simple de los acontecimientos, para pasar, siglos después, la considerar el valor de las generalizaciones conceptuales del discurso científico (conceptos abstractos) a una crisis del “método científico único” en la ciencia que abrió en definitiva el camino para las especulaciones epistemológicas en la filosofía de la ciencia.

A lo largo del siglo XX, se ha presentado un debate entre diversos epistemólogos en la filosofía de la ciencia, en él, se confrontan principalmente el relativismo y el racionalismo (T. S. Kuhn y Karl R. Popper), como versiones distintas de la epistemología de la ciencia; ambos planteamientos hacen uso de la historia de la ciencia para fundamentar sus argumentaciones, pero, mientras que Popper se centra en la falsación de las teorías, Kuhn lo hace en los paradigmas.

Verdad y Método Científico

En occidente la búsqueda de la verdad comienza con las especulaciones de los griegos (siglo VII a.c.), quienes ven en la contemplación de la naturaleza la verdad prístina, lejos están ellos de pensar en un método que fundamenten sus observaciones, en el sentido de una estructura conceptual abstracta, como entendemos el método científico moderno.

La búsqueda de la verdad como verdad científica se presenta en el desarrollo de la ciencia desde el siglo XVII a la fecha, coronando de esta manera, la tradición occidental (de origen griego) en la búsqueda de la verdad.

No es sino hasta la publicación anónima de “Discurso del Método” (1637), que René Descartes eleva a la razón humana como fundamento de la búsqueda de la verdad en la ciencia. El desarrollo de un método desde entonces permite desvelar cada uno de los pasos a seguir para descubrir la verdad en la naturaleza y en las cosas (objetos), después de la publicación de Descartes la búsqueda de la verdad científica se circunscribe al desarrollo del método científico como condición que preside a la verdad, trascendiendo así al sentido común.

La tradición de un solo método científico verificable con las observaciones de la naturaleza permitió que se desarrollará el pensamiento en el siglo XVII, aspecto que impacto de manera decidida en la evolución de la “verdad teológica” a la “verdad natural” en la ciencia.

“El método en la ciencia no es una cosa fija, sino un proceso en desarrollo. No es posible considerarlo sin poner de manifiesto sus estrechas relaciones con el carácter social y, particularmente, clasista de la ciencia. Por consiguiente, el método científico, al igual que la ciencia misma, desafía a la definición. Está formado de varias operaciones, unas mentales y otras manuales, que se han descubierto en el pasado para llevar a la formulación, al descubrimiento, la prueba y a la utilización de las soluciones a los problemas generales que se plantean pertinentemente y que pueden ser resueltos en una etapa determinada del desarrollo social.” (Bernal, D. Jhohn 1972, pág. 46)

Llegar a la definición que Jhohn D. Bernal (1972) nos da del método científico no fue ni por asomo una trabajo sencillo, la historia de la ciencia está plagada de otras definiciones, en las que no se permite hablar de varios métodos científicos o de un sólo método científico con múltiples definiciones, (como es el caso de la definición en la que se circunscribe el propio Bernal), que dan lugar a una definición “abierta” del método científico.

J. M. Mardones (1991) considera en su libro “Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales” una diferencia tajante entre lo que él denomina dos tradiciones en la filosofía de la ciencia, por un lado la que se basa en los planteamientos de Aristóteles y por otro la que se desarrolla a partir de las aportaciones de Galileo.

“(…) se distinguen dos tradiciones importantes: la llamada aristotélica, y la denominada galileana. Son dos tipos de ciencia o dos planteamientos diferentes acerca de las condiciones que ha de satisfacer una explicación que se quiera denominar científica. Ambas tradiciones tienen raíces y representantes en el mundo griego.” (Mardones, J. M. 1991, pág. 21)
La ruptura de la tradición aristotélica permitió definir la verdad científica en el marco de la observación de la naturaleza por el hombre (tradición galileana), la verdad ya no era de índole teológica, sino racional, el hombre a través de los sentidos “percibía” al mundo y entabla una relación con la explicación científica a partir de su condición numérica.

“La “nueva ciencia” que remplaza a la aristotélica va a considerar como explicación científica de un hecho aquella que venga formulada en términos de leyes que relacionan fenómenos determinados numéricamente, es decir, matemáticamente. Tales hipótesis tomarán las formas de hipótesis causales. Pero causal va a tener aquí una connotación funcional en una perspectiva mecanicista.” (Mardones, J. M. 1991 pág. 21)

Ludovico Geymonart (2002) coincide con Mardones (1991) en que “La noción de verdad estuvo durante siglos y siglos en el centro de las investigaciones filosóficas, siempre ligada a los atributos de “eternidad”, “inalterable”, “absoluta”. Así la entendía Galileo. (…) La noción que en cambio se presenta hoy es la de “verdad relativa”, que surge de una seria y desprejuiciada reflexión acerca de los procedimientos de la ciencia” (Geymonart, Ludovico 2002, pág. 102), lo que nos indica que se presentó en la epistemología un cambio en la concepción de la verdad.

Esta evolución de la verdad podemos rastrearla en la separación del lenguaje común y el lenguaje científico que para Mario Bunge se encuentra como una de las características de la ciencia fáctica, de ahí que el desarrollo del pensamiento científico se basa a su vez en el desarrollo de explicaciones más precisas.

“La ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa; pero, desde luego, la ciencia es mucho más que sentido común, la ciencia constituye una rebelión contra su vaguedad y superficialidad. El conocimiento científico procura la precisión; nunca está enteramente libre de vaguedades, pero se las ingenia para mejorar la exactitud; nunca está del todo libre de error, pero posee un técnica única para encontrar errores y para sacar provecho de ellos.” (Bunge, Mario 1979 pág. 20)

El uso de un lenguaje específico para elaborar la explicación en la ciencia le permite establecer abstracciones que se derivan de fenómenos específicos, esto es así porque la ciencia se vale de la modelación para ejemplificar la realidad.

“El conocimiento científico se vale de modelos idealizados que representan sólo los aspectos pertinentes de los diversos fenómenos empíricos. Las leyes de la física son, por definición, generales; cualquier acontecimiento físico aislado se desarrollará según una peculiar coyuntura de leyes diversas que interfieren una con la otra y que confieren a aquel acontecimiento una individualidad, al menos en ciertos aspectos, única e irrepetible (por ejemplo respecto de su ubicación en un punto determinado a la largo del eje del tiempo).” (Lepschy C. Giulio 1983, pág. 105)

La evolución del lenguaje científico es para Willirad V. O. Quine (2001) la búsqueda de la verdad a partir de la descripción de los objetos.

“Es sólo nuestro lenguaje de la ciencia, regimentado y sofisticado, lo que ha evolucionado de tal modo que ha generado cuestiones ontológicas. Se trata de una forma de hablar trata de decir la verdad, pero esta trata más específicamente de hablar de objetos” (Quine V. O., Willard 2001, pág. 42)

Esta caracterización del lenguaje científico en la descripción ontológica, le permite a la ciencia una separación de los acontecimientos de manera que puede mantener una mirada a distancia de los fenómenos.

Para Mario Bunge, la precisión de la ciencia se debe al desarrollo de un lenguaje artificial, en el que los científicos atribuyen significados determinados.

“De acuerdo con la filosofía científica, el peso de los enunciados –y por consiguiente su credibilidad y su eventual práctica- depende de su grado de sustentación y de confirmación. Si, como estimaba Demócrito, una sola demostración vale más que el reino de los persas, puede calcularse el valor del método científico en los tiempos modernos. Quienes lo ignoran íntegramente no pueden llamarse modernos; y quienes lo desdeñan se exponen a no ser veraces ni eficaces.” (Bunge, Mario (1979, pág. 62)

El lenguaje de los científicos va determinando los argumentos de los que se derivan las explicaciones científicas, explicaciones que no se encuentran estáticas, por el contrario, se encuentran en una permanente transformación, cumpliéndose así el “principio predictivo” de la ciencia y con ello su objetividad.

“(…) para que un trozo del saber merezca ser llamado “científico”, no basta –ni siquiera es necesario- que sea verdadero. Debemos saber en cambio, cómo hemos llegado a saber, o a presumir, que el enunciado en cuestión es verdadero: debemos de ser capaces de enumerar las operaciones (empíricas o racionales) por las cuales es verificable (confirmable o no confirmable) de una manera objetiva al menos al principio.” (Bunge, Mario 1979, pág. 38)

La definición del Método Científico y la veracidad de la ciencia que desarrolla Mario Bunge, nos recuerda un momento en la historia de la ciencia en la que se debatía la existencia de un solo método científico y la prevalencia de una “verdad científica” basada en él.

La discusión de la verdad científica derivada de un Método lleva a Gastón Bachelard a establecer en su psicoanálisis de la ciencia, una reivindicación de la razón como fundamento del “espíritu científico”, y estableciendo lo que podemos considerar como una perene modificación de la verdad científica en función del devenir histórico de la ciencia, aspecto al que el epistemólogo debe estar atento.

“Sólo la razón dinamiza a la investigación, pues sólo ella sugiere, más allá de la experiencia común (inmediata y precisa), la experiencia científica (indirecta y fecunda). Es, pues, el esfuerzo de la racionalidad y de construcción el que debe atraer la atención del epistemólogo. El historiador de la ciencia debe tomar las ideas como hechos. El epistemólogo debe tomar los hechos como ideas, insertándolas en un sistema de pensamientos. Un hecho mal interpretado por una época, sigue siendo un hecho para el historiador. Según el epistemólogo es un obstáculo, un contrapensamiento.” (Bachelard, Gastón 2000, pág. 20)

Para Ángel Díaz Barriga (2001), los problemas de calificación del saber científico son producto de la relación entre credibilidad y ciencia, aspecto que comienza con el quebranto del método como garantía de “cientificidad” de las explicaciones que se derivan de la teorías científicas.

Las explicaciones de la ciencia derivadas de las teorías científicas, se basa en un lenguaje distintivo, en el que las abstracciones y generalización se basan en el “consenso” con que cuentan en la comunidad científica.
“La teoría de la ciencia se conforma paulatinamente como un discurso desde el cual se califica el saber científico. Esta calificación se basa en determinadas normas y prescripciones que sólo adquieren su valoración social a través “del consenso que exista en la comunidad científica, acerca de la cientificidad o no cientificidad de la disciplina en cuestión.” (Díaz, Barriga, Ángel 2001 pág. 139)

Al abrirse la posibilidad de los “métodos científicos”, la contrastación entre teorías derivadas de la investigación científica (principalmente en las ciencias sociales) permitió el conflicto entre las distintas versiones de la verdad científica, un aspecto que si bien ha abierto el pensamiento científico a distintas versiones de la realidad, ha derivado en una “crisis de la razón” en la ciencia y en su credibilidad.

Para J.S. Mardones, con la fractura del método único en la ciencia, la epistemología se transformó en el estudio de la filosofía de la ciencia, y su uso se volvió indistinto, dependiendo del país y del momento histórico del que se hable.
“El concepto de epistemología es de hecho empleado de diversas maneras: según el país y para lo que se use, sirve para designar una teoría general del conocimiento (de naturaleza filosófica), o bien para estudios más pormenorizados sobre la génesis y la estructura de las ciencias. Sin entrar en una discusión detallada, precisemos, al menos, lo que la epistemología no es o no quiere ser, o más exactamente, lo que nos parece que la epistemología no puede ser. (…) No es el reflejo de una ortodoxia” (Mardones, J. M. 1991, pág. 63)

La verdad en la ciencia no es ya el producto de la razón aislada en una contemplación individual de la naturaleza, por el contrario su trabajo es una empresa colectiva, en la que el permanente debate y contrastación de la evidencia científica es la base de su desarrollo.

“científicos hacen las ciencias, y, después de discusiones, se ponen de acuerdo en el valor de determinados resultados. Pero la ciencia no está definida de una vez por todas No solamente hay incertidumbres, en una época determinada, sobre la cientificidad de ciertos enunciados, sino que la lista de “verdaderas” ciencias está por determinar.” (Mardones, J. M. 1991, pág. 63)

En la búsqueda de la verdad científica la filosofía de la ciencia hizo uso del método histórico como tradición de investigación científica (Pooper, Lakatos, Kuhn), lo que derivó en un permanente debate entre las distintas versiones contemporáneas que interpretan el desarrollo del pensamiento científico, aspecto, que para Jean Piaget y Rolando García (1982), es una prueba inequívoca de que la epistemología se encuentra en una búsqueda errónea de los fundamentos de la veracidad de la ciencia; considerando, al mismo tiempo que el centro del problema se encuentra en la historia y el discurso científico como hilos conductores de sus argumentaciones, mientras que para ellos, toda argumentación epistemológica se bebe basar en un marco epistémico, sustentado en la psicogenética.

“(…) en cada momento histórico y en cada sociedad, predomina un cierto marco epistémico, producto de paradigmas sociales y epistémicos. Una vez constituido un cierto marco epistémico, resulta indiscernible la distribución que proviene de la componente social o de la componente intrínseca al sistema cognitivo. Así constituido, el marco epistémico pasa a actuar como una ideología que condiciona el desarrollo ulterior de la ciencia. Dicha ideología funciona como obstáculo epistemológico que no permite desarrollo alguno fuera del marco conceptual dominado. Sólo en los momentos de crisis, de revoluciones científicas, hay una ruptura de la ideología científica dominante y se pasa a un estadio diferente con un nuevo marco epistémico.” (Piaget, Jean y García Rolando 1982, pág. 234)

En su análisis de los planteamientos históricos de Popper, Lakatos, Kuhn y Feyerabend; Jean Piaget, no duda en considerar que hay en ellos una contradicción producto de un error en la fundamentación de sus formulaciones científicas.

“la historia muestra con frecuencia que cuando un grupo de científicos de gran capacidad y erudición difieren tan fundamentalmente, es porque algo falla en la formulación de los problemas sobre los cuales discrepan.” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 242)

El planteamiento de Jean Piaget, parte de establecer que es necesario un análisis del fundamento epistemológico de la ciencia desde una postura psicogenética, en la que el desarrollo cognitivo del individuo se encuentre en el centro de las argumentaciones.

“(…) un sujeto enfrenta el mundo de la experiencia con un arsenal de instrumentos cognoscitivos que le permiten asimilar, y por consiguiente interpretar, los datos que recibe de los objetos circundantes, pero también asimilar la información que le es transmitida por la sociedad
en la cual está inmerso.” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 232)

Piaget, considera que es pertinente hacer una analogía explícita entre el desarrollo filogenético del ser humano y el de la ciencia, considerando que los procesos de construcción de estructuras permite profundizar en la comprensión de los fenómenos de la naturaleza.
“Nuestro punto de partida es la continuidad en el desarrollo del sistema cognoscitivo, desde el niño hasta el hombre de ciencia, pasando por el adulto “normal” (no sofisticado por la ciencia). Esa continuidad no puede ser “postulada” sino que debe ser el resultado de una investigación ex post facto.” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 242)

Jean Piaget insiste, que si bien su planteamiento tiene puntos de encuentro con el discurso de T.S. Kuhn y Feyerabend, al mismo tiempo que discrepa de Popper y Lakatos, para finalmente no compartir ninguno de los planteamientos de estos epistemólogos.

Piaget y García, considera a lo largo de su disertación, que si bien comparte en un primer momento los planteamientos de Feyerabend y Kuhn, es porque encuentran que: “El aspecto funcional del desarrollo cognoscitivo explica la relativa estabilidad de las estructuras adquiridas, el proceso de desequilibración de una estructura, y el proceso de reequilibración de una estructura de orden superior. Está claro que el pasaje de una estructura, a otra constituye discontinuidad, un salto. Está claro también que dicho pasaje no es predecible, ni está sujeto a normas. Y este planteo demuestra así mismo, que las estructuras adquiridas tienen una estabilidad interna que les permite resistir a las “perturbaciones” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 242)

Para Piaget, el aspecto que lo separa de los argumentos esgrimidos en filosofía de la ciencia es que esta se ha centrado en justificar la aceptabilidad de las teorías antes que en la epistemología, aspecto que hace necesario desarrollar el fundamento psicogenético de la epistemología de la ciencia.

La verdad científica como falsacionismo y paradigma: Karl R. Popper y Thomas S. Kuhn

En la segunda mitad del siglo XX se confrontaron en la filosofía de la ciencia varias versiones epistemológicas; el eco de ese “conflicto” llega aún hasta nuestros días; estos planteamientos son, por un lado el falsacionismo de Karl. R. Popper y por el otro, el paradigma de Thomas S. Kuhn.

Los estudios de Karl R. Popper iniciaron a principios de la década de 1930, centrando sus preocupaciones en el falsacionismo de las teorías científicas, porque de acuerdo con él, es en la posibilidad de que un planteamiento teórico sea refutable (que no sirva para responder a todas las preguntas) donde se encuentra la veracidad del mismo.

“Fue en esa época cuando Popper concluyó que la manera de distinguir a la ciencia verdadera de las seudociencias (criterio de demarcación) es precisamente que la primera está constituida por teorías susceptibles de ser demostradas falsas poniendo a prueba sus predicciones, mientras que las segundas no son refutables; en otras palabras la irrefutabilidad de una teoría científica no es una virtud sino un vicio, ya que la identifica como seudocientífica.” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 219)

El criterio falsacionista de Popper se extiende también al método científico, al proponer que es necesario que las hipótesis deben contar con un principio de falseable, con el cual Popper propone el desarrollo de una propuesta “hipotético deductivo” como método en la ciencia.

“Una característica esencial de la hipótesis en el esquema popperiano es que deben ser “falseables”, o sea que deben existir una o más circunstancias lógicamente incompatibles con ellas. Las hipótesis son informativas sólo cuando excluyen ciertas situaciones observacionales, actuales o potenciales, pero siempre lógicamente posibles. Si una hipótesis no es falseable no tiene lugar en la ciencia, en vista de que no hace afirmaciones definidas acerca de algún sector de la realidad; el mundo puede ser de cualquier manera y la hipótesis siempre se adaptará a élla” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 221)

El método científico es para Popper, como lo expresa Ruy Pérez Tamayo (1998) una suerte de “conjeturas y refutaciones” en las que el científico permanentemente está poniendo a prueba sus ideas para aprender de sus errores.

Esta conclusión sobre la ciencia de Karl R. Popper denota claramente su inclinación por el empirismo lógico en el que las expectativas del investigador son las que lo van guiando en el desarrollo de sus hipótesis, de esta manera la verdad se circunscribe a una perene búsqueda de contradicciones y contrastaciones de las cuales se derivan las teorías como construcciones lógicas de la mente del científico, de ahí que no sorprenda el radicalismo con el que Popper enfrenta todo intento de generalización en la ciencia y la filosofía, considerando que esto abona al reduccionismo.

“No sólo es erróneo el reduccionismo filosófico, sino que la creencia de que el método de reducción puede lograr reducciones completas también parece ser errónea. Vivimos en un mudo de evolución emergente, de problemas cuyas soluciones, si son resueltas, engendran nuevos y más profundos problemas. Así pues, vivimos en un mundo de emergente novedad; una novedad que, no general, no completamente reducible a ninguno de los estudios precedentes.” (Popper, Karl Raimund 1996, 183)

Para Karl R. Popper la verdad de la ciencia se determina a partir de la posibilidad que ésta tiene de establecer parcelas de conocimiento, es decir, de determinar acotaciones más precisas a sus observaciones a partir de una perene refutación de sus afirmaciones.

Contrastando con el falsacionismo de Popper, las aportaciones de T.S. Kuhn a la filosofía de la ciencia se presenta una separación de la versión de un manejo racional de la ciencia por los científicos, la ciencia se vuelve un juego de intereses (cómo lo es en no pocos casos), en el que las “comunidades” de científicos optan por un paradigma u otro.

“La confrontación de teorías ya no aparecía como una pura demarcación racional o falsacionismo puro. Entraban en liza diversos paradigmas o modos de comprender la ciencia, la competición entre escuelas o comunidades científicas con su reconocimiento social o no, etc. Sólo cuando las anomalías detectadas son reconocidas por la mayoría de los miembros más influyentes de la comunidad científica, están dadas las condiciones para que ocurra un cambio de paradigma o de matriz disciplinar.” (Mardones, J. M. 1991, pág. 52)

Los estudios de T. S. Kuhn están guiados por la concepción de la ciencia como una actividad humana, en la que las implicaciones culturales e institucionales influyen en las decisiones que los científicos (de las ciencias exactas) toman para definirse en la marco de un cuerpo teórico y conceptual definido (paradigma) en un momento histórico determinado.,

Thomas S. Kuhn considera al paradigma como el conjunto de valores compartidos por una comunidad científica a partir de normas, reglas y generalizaciones utilizadas conjuntamente por aquellos entrenados en el trabajo científico y la investigación. El paradigma entra en crisis en el momento que no logra responder a las anomalías que se le presentan, dando paso así a una revolución científica.

La aportación de Tomas Kuhn al estudio del conocimiento científico a través del concepto de paradigma, significó un gran esfuerzo de síntesis para el pensamiento científico desde las ciencias sociales hacia las ciencias exactas.

“Los hombres cuya investigación se basa en paradigmas compartidos está sujetos a las mismas reglas y normas para la práctica científica. Este compromiso y el sentimiento aparente que provoca son requisitos previos para la ciencia normal, es decir, para la génesis y la continuación de una tradición particular de la investigación científica” (Kuhn, Thomas S. 2002, pág. 34)

La ciencia con Kuhn deja de tener un status inasequible; sitúa a la ciencia en la historia, sociología y contexto cultural; la pone en el medio en que se desenvuelve; relativiza y contextualiza a la ciencia, situándola en sus dimensiones humanas y sus organizaciones (socioantropología del quehacer científico). Es decir, la ciencia no es un fenómeno aislado de la comunidad científica. En tal sentido su tesis de la interrelación de la ciencia con quienes la producen y su contexto inmediato, se presenta como fundamental para situarse en el conocimiento científico.

Kuhn introduce una nueva distinción, entre el concepto de “ciencia normal” y aquellos episodios, que él denomina “revoluciones científicas”. La ciencia normal, sostenida por el paradigma, es el ámbito normal donde trabaja un científico normal y se desarrolla con base en tres clases de problemas principales: la determinación del hecho significativo, el acoplamiento de los hechos con la teoría y la articulación con la teoría.

Pero a veces surgen problemas extraordinarios que el paradigma no puede resolver y que no pueden pasarse por alto, puesto que el paradigma en uso ya no responde o ha dejado de funcionar de manera adecuada en la exploración de un aspecto de la naturaleza que antes había iluminado. Entonces, se inician investigaciones científicas extraordinarias, que conducen a la adopción de nuevos paradigmas. Estos episodios extraordinarios son los que Kuhn llama revoluciones científicas. Las revoluciones científicas hacen que se vean cosas nuevas y de manera diferente donde antes ya se había visto, y los nuevos paradigmas hacen que los científicos vean el mundo de la investigación que les es propio, de manera diferente.

“(…) las revoluciones científicas se considera aquí como aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es remplazado, completamente o en parte, por otro nuevo e incompatible.” (Kuhn, Thomas S. 2002, pág. 149)

Thomas S. Kuhn responde a la pregunta de los cambios paradigmáticos a través de las revoluciones científicas. Sin embargo él hace referencia a dos tipos de revoluciones en cuanto a su origen, que es necesario distinguir: el cambio revolucionario, el cambio acumulativo. Para él una revolución es "una clase especial de cambio que abarca cierta índole de reconstrucción de los compromisos de cada grupo." (Kuhn, Thomas S. 2002, pág. 149)

La ciencia avanza en su estado normal a través del conocimiento acumulativo, es decir, como resultado de cambios graduales que se van generando paulatinamente al interior de una comunidad científica, la que es parte de un contexto histórico y sociocultural, y la que, consensualmente, va agregando estos nuevos conocimientos a las teorías ya existentes o a nuevas teorías emergidas de las anteriores. Este es el cambio o avance de la ciencia normal y difiere sustancialmente del cambio revolucionario. Los cambios revolucionarios, generalmente antecedidos por crisis que se revelan en la inadecuación entre teoría y el paradigma que la sustenta, no son cambios graduales, por lo tanto no se puede rastrear sus orígenes en el desarrollo acumulativo de la ciencia ni en el viejo paradigma, siendo necesario una especie de conversión hacia un nuevo paradigma, lo cual resulta en períodos intermitentes de:

Ciencia normal------- Revolución científicas-------- Ciencia normal

El principal aporte de Kuhn a la Teoría del Conocimiento Moderno, y como la última gran revolución científica, es su distinción entre ciencia normal y revolución científica. Vale decir, entre cambio gradual y cambio intermitente.

“La historia de la ciencia muestra, de acuerdo con Khun, que a lo largo de su evolución las distintas disciplinas han pasado por uno o más ciclos bifásicos, que él mismo llama “ciencia normal” y “revolución” (ocasionalmente se identifica una tercera fase inicial, llamada “preciencia”, que desaparece a partir del segundo ciclo). En forma paralela a este concepto cíclico de la evolución de las ciencias, Khun introdujo también la famosa idea del “paradigma”, que representó la teoría general o conjunto de ideas aprobadas y sostenidas por una generación o grupo coherente de científicos contemporáneos.” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 234)

La gran distinción que encontramos entre una ciencia normal que descansa en el principio de la gradualidad y las revoluciones científicas, es que estas últimas producen la discontinuidad en la ciencia normal a través de cortes esenciales que pierden su conexión con el estado precedente.

La ciencia avanza, según Kuhn, a través de una serie de períodos de ciencia normal separados por revoluciones científicas. La transición entre un período normal de ciencia y una revolución científica según Kuhn, está marcada por definiciones inconmensurables y aquí reside la intermitencia en el desarrollo del conocimiento. El nuevo paradigma es simplemente aceptado.

“Durante los periodos de “ciencia normal” los resultados incompatibles con el paradigma prevalente se acumulan progresivamente en forma de anomalías, en lugar de usarse como argumentos para forzar el cambio de la teoría por otra u otras que las expliquen. Sólo cuando se alcanza un nivel intolerable de anomalías es que el paradigma se abandona y se adopta uno nuevo que satisfaga no sólo los hechos explicados por el paradigma anterior sino también todas las anomalías acumuladas.” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 236)

A pesar de las críticas que ha recibido el concepto de paradigma, éste caracteriza, desde la concepción de la evolución del pensamiento científico de las ciencias “exactas” expresada por los planteamientos clásicos de Thomas S. Kuhn, al conocimiento científico. Al trasladar el concepto a las ciencias sociales es necesario establecer advertencias: las revoluciones científicas toman un cariz diferente en el campo del pensamiento humanista, en éste cohabitan distintas interpretaciones del mundo en un mismo tiempo histórico, la convivencia entre los mismos es permanente.

En lo que respecta a la “renuncia” de un paradigma por una revolución científica en las ciencias sociales, está tiene que ver con la movilidad completa de la sociedad, es decir, si bien las interpretaciones de la realidad cohabitan, éstas no rigen al mismo tiempo las decisiones de los conglomerados y los individuos en sociedad. Así mismo, son las bases filosóficas, y no las condiciones causalistas las que definen el fundamento en el que constituyen los paradigmas de estas ciencias. Movilidad que permite al ser humano transitar a una organización de mayor estabilidad para el momento histórico que se vive.

Las formas de organización de la sociedad son consecuentes al paradigma que ha sido retomado por el consenso social en que se enmarca su desarrollo, expresándose al cabo de un determinado espacio de tiempo en nuevo orden institucional producto a su vez del nuevo consenso social.

Es posible considerar que el lapso que tarda en “emigrar” la teoría de la especulación a su aplicación social, depende de dos factores, el primero de ellos, se expresa con los desfases que demuestren las explicaciones en las que se soportan la organización de la interacción social: en su contenido simbólico, la morfología del tejido social (familia, amistad, relaciones laborales) y orden en las condiciones de producción y del mercado; el segundo factor, tiene que ver con el consenso social entorno a la nueva explicación de la realidad, al ser retomada por los espacios de legitimación social (instituciones) en los que se soporta la interacción humana con el entorno.

La nueva explicación del mundo -fruto de la comprensión de las contradicciones interpretativas de la realidad (algunas veces)- cohabitará en la realidad social discursiva, interpretativa y representativa con otras explicaciones de la realidad; mutando, reinterpretándose e incluso fracasando. En todo caso su legitimidad y credibilidad partirá tanto de los elementos interpretativos de la teoría como de la trayectoria y actividad de los conglomerados que se soporten en su interpretación para ordenar su entorno y la actividad social.

Conclusiones

El contexto histórico en el que se circunscribe la verdad científica tiene su fundamento en el Método Científico, esta “generalización” de la ciencia, concebido por primera vez por René Descartes, es el producto de un momento histórico en el que la versión teológica de la verdad estaba en franca decadencia, tras las afirmaciones de Galileo Galilei (1610) que condenan al olvido la teoría geocéntrica de Ptolomeo.

La verdad científica es un escenario abierto al debate, es de hecho, una perene contrastación conceptual entre distintos planteamientos epistemológicos; sin esta perene evolución (con sus revoluciones) no se podría entender el desarrollo de la filosofía de la ciencia y los discursos científicos que se desarrollan dentro de ella.

La conceptualización actual de la “relatividad” de la verdad científica está definida en gran medida a partir de su temporalidad en las explicaciones de los fenómenos que estudian los científicos, no existe una verdad absoluta en la ciencia, por el contario, es en la fragilidad de la verdad donde se encuentra la posibilidad de reconceptualización y en ella se encuentra el permanente cambio en la percepción humana de la realidad.

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miércoles, 23 de julio de 2008

Las Redes Sociales y la cibergeografía III/III


Dr. Francisco Morales Zepeda

La relación entre las redes sociales y la cibergeografía como una inquietud de investigación en la geografía es recientes, lo que nos demuestra que lejos estamos de considerar que la geografía como una ciencia que ha sido rebasada por los tiempos de ruptura del estado-nación.
La geografía como expresión del ciberespacio es un tema que desde la geografía humana y cultural se ha presentado como emergente, la morfología del ciberespacio, su cartografía y las coordenadas de su trazado es tan cambiante en muchos aspectos que es difícil darle un seguimiento permanente.

La noción del ciberespacio como la carencia del centro (Mayans i Planells, 2003), es resaltada por la propia apertura de la llamada “red de redes” en donde no existe aparentemente un centro definido de antemano, aspecto que poco a poco ha sido presentado como uno de los grandes mitos de la internet, puesto que hoy se sabe que se cuenta con centro de distribución de información por los que cientos de miles de millones de megas de información pasan por segundo (“meganodos” mundiales), que en los hechos, son controlados por unas cuantas compañías de internet.

Para no pocos la web 2.0 y la web 3.0 han sido ideadas como una estrategia comercial a partir de la cual es posible establecer mecanismos de comercialización de mercancías estableciendo “redes sociales” estables de consumidores, los cuales se mantienen “leales” al sitio de internet al formar parte de una comunidad en el ciberespacio.

No podemos negar que el desarrollo de las redes sociales en el internet ha aumentado de manera vertiginosa en la última década, generando cientos de sitios en los que se presenta el concepto de “portal de internet” con la clara intención de conformar una plataforma de intercambio de una gran variedad de productos y servicios.

¿De qué manera podemos dotarle de espacio físico a las redes sociales en el ciberespacio? La IP o la dirección de acceso a internet de cada uno de las computadoras que acezan a internet nos permite localizar con un grado aceptable de fidelidad las coordenadas desde la que se está ingresando a una página de internet, en esto se basan algunos contadores populares como lo es Geovisite (http://www. geovisite.com), que oferta contadores con referencia geográfica para sitios de internet.

La interacción entre redes sociales y cibergeografía, principalmente los sistemas de información
geográficos no ha sido calculada aún con exactitud, es quizás Martin Dodge, creador del sitio “Atlas of Cyberspaces” quien más se acerca a vislumbrar el futuro impacto de estas dos disciplinas en el desarrollo de nuevas formas de toma de decisión, tanto empresariales, de políticas públicas y de participación social en el mundo.

Para el geógrafo Martin Dodge, el internet como concepción de la red sin centro especifico, definiendo a la cibergeografía como: “el análisis geográfico de la infraestructura de Internet y el uso, la especialización y el cartografiado de espacios online”, y al ciberespacio como la “carencia del espacio”.

Algunos sitios para estudiar sobre cibergeografía son: El del propio Martin Dodge http://www.cybergeography.org; otro es; http://nunaliit.org/index.html que es un proyecto para establecer un ciberatlas en del internet, estos proyectos al igual que muchos otros que se desarrollan todos los días para explorar la red de redes nos permite pensar que es factible el uso y desarrollo de un conjunto de categorías que nos permita consolidar imágenes cartográficas de un mundo en permanente cambio cuya lógica de algoritmos se nos presenta en constate cambio.

Desarrollar una interacción entre la cibergeografía, los Sistemas de Información Geográficos y el Análisis de Redes Sociales para estudiar el comportamiento de los cibernautas y de todos aquellos que de manera continua exploran el internet nos permitirá contar con un mejor dominio de este espacio de interacción social y desarrollar cada uno de sus potenciales.

“En este sentido, el nuevo siglo nos presenta novedosas perspectivas para el análisis del mundo en el marco de la cibercultura y aspectos de simulación digital que harán de uso corriente la “realidad virtual” como medio exploratorio (Levis, 1999). La Cibergoegrafía se presenta entonces, como el estudio de la naturaleza espacial de las actuales redes de comunicación y los espacios existentes entre las pantallas de las computadoras. Los estudios posibles incluyen una amplia variedad de fenómenos, desde los puramente materiales como el estudio de la distribución espacial de las infraestructuras físicas de comunicación hasta los más abstractos como la percepción humana de los nuevos espacios digitales.” (D. Buzai, 2003)

Para explorar el “mundo” del internet hoy contamos con un conjunto de herramienta que nos permite mapear a los conglomerados sociales que de manera permanente utilizan este medio para desarrollar un sinfín de actividades (comercio, entretenimiento, intercambio cultural, delitos, intercambio de servicios profesionales, actividades educativas, entre muchas otras).

La cibercartografia no es sólo la búsqueda del conjunto de relaciones efímeras que se presentan en el internet, también es la imagen de los momentos de evolución que ha tenido el ciberespacio como concepción de una metáfora de la realidad virtual que se ha desarrollado en la comunicación entre los distintos lenguajes de computación.

Referencias:
Dodge, M. (1996). The geography of cyberspace. http://www.geog.ucl.ac.uk/casa/martin/geography_of_cyberspace.html
D. Buzai, Gustavo (2003) Cibergeografía y la destrucción del “mito” de la red mundial sin centro Estudios Socioterritoriales. 2001. 2(2):9-24
http://www.gepama.com.ar/buzai/publicaciones/EST2.pdf (Consulta 19/07/08)
Mayans i Planells, Joan, (2003) "El ciberespacio, un nuevo espacio público para el desarrollo de la identidad local". Conferencia inaugural del III Encuentro de Telecentros y Redes de Telecentros, Peñafiel, Valladolid, octubre de 2003. Disponible en el ARCHIVO del Observatorio para la CiberSociedad en http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=158 (Consulta 19/07/08)
Toudert, Djamel y D. Buzai (2003) Gustavo Cibergeografía: Tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en las nuevas visiones espaciales http://www.ceagi.org/toudert/cibergeografia/index.htm (Consulta 19/07/08)

martes, 22 de julio de 2008

Las Redes Sociales y la cibergeografía II/III



Dr. Francisco Morales Zepeda

Reconocer el papel de la Web 2.0 y la Web 3.0 en el desarrollo de las redes sociales en Internet nos permite considerar que el futuro de la relación interpersonal en la redes sociales se van a ampliar a través de la Internet, en donde los futuros encuentros se expresaran en juegos de Internet como Habbo y Second Life, así como Linaje 2 en donde los juegos de rol permiten que los participantes desarrollen relaciones interpersonales más diversas.

La morfología de la cibergeografía en Internet es por completo aleatoria, en donde las relaciones son por entero efímeras, al partir por entero de momentos de exploración de los participantes en los que no existe un compromiso por mantener la relación por Internet.

Lograr una imagen de la temporalidad Geográfica es posible siempre que mantengamos un seguimiento de los ingresos que se tengan en las páginas que forman parte de los ingresos rutinarios a las páginas con tendencia Web 2.0 y Web 3.0.

Al dibujar los participantes globales que se incorporan a una "red social" en Internet podemos dar cuenta de la geografía mundial que tiene su encuentro en nodos específicos en las páginas de internet5 que tienen la posibilidad de interacción de sus participantes.

Mientras que la Web 2.0 promueve la convivencia de sus miembros a través del intercambio de dialogo (Chat y mail), incluyendo ejemplos como los de Mirc, en donde los participantes pueden tener distintos "canales" específicos en donde es posible introducir temas concretos en los que distintas nacionalidades pueden convivir.

En la Web 3.0 encontramos juego de rol, en ellos los participantes tomar una personalidad en la distintas razas imaginarias o personajes toman una "vida" en el ciberespacio, construyendo de esta manera una Cibergeografía virtual con la que cada uno de sus personajes se desenvuelve en batallas de distintos niveles de complejidad.

Cada uno de los espacios en los que se desenvuelven las tramas de los paisajes imaginarios de la cibergeografía nos permite reconocer la evolución de la programación alfanumérica que dio origen a la computación moderna, hasta las distintas combinaciones de usos que de la Internet se han hecho a lo largo de más de treinta años de informática.

La realidad virtual que esta compartiendo la joven generación en los que Rifkin define como "la era de acceso" nos indica claramente que es posible que en poco tiempo vamos a presenciar un mundo "real" cada vez más mediado por los roles que se desempeñan en los juegos virtuales y en su geografía inacabada.


miércoles, 9 de julio de 2008

Las Redes Sociales y la cibergeografía I/III


Dr. Francisco Morales Zepeda

Una red social es una estructura que se puede representar en forma de uno o varios grafos en los cuales los nodos representan individuos y las aristas son las relaciones entre ellos. Las relaciones pueden ser de distinto tipo, como intercambios financieros, amistad, relaciones sexuales, o rutas aéreas.

Para Peter Carrinton (2005) el desarrollo del análisis de redes sociales se intensificó a partir de la última década del siglo XX, a pesar que los primeros estudios se desarrollaron en los años 30’s del mismo siglo, como parte del desarrollo de la sociometría (sociogramas y sociomatrices), uno de los aspectos que impulsó el avance del Análisis de Redes Sociales fue el avance en las matemática de grafos.

El análisis de redes sociales ha irrumpido en muchas ciencias sociales en los últimos veinte años (sociología, economía, antropología, psicopedagogía), como una nueva herramienta de análisis de realidad social. Al centrarse en las relaciones de los individuos (o grupos de individuos) y no en las características de los mismos (raza, edad, ingresos, educación,...).

Según la naturaleza de las relaciones que se establecen en las redes sociales se pueden dividir en:

a) diádicas (sólo indican ausencia o existencia de la relación) o valoradas (en la que la cantidad de la relación pueda medirse en términos de orden o de peso como, por ejemplo, número de encuentros sexuales entre dos personas), o bien el conjunto de relaciones que se establecen entre grupos de investigación.

b) transitivas (la relación en realidad es una unión entre actores que siempre es recíproca. Ejemplo: leemos el mismo blog habitualmente) o dirigidas (que el individuo A tenga relación con el individuo B no implica que B tenga esa misma relación con A, como, por ejemplo, prestar dinero).

El desarrollo de software para el estudio de las redes sociales también se ha incrementado rápidamente, de tal manera que su aplicación es hoy en día más común; así las ideas y herramientas de la rama de las matemáticas conocida como "teoría de grafos" y la “matemática borrosa” ha ayudado a desarrollar una gran cantidad de herramientas y software de análisis. Algunos ejemplos son UCINET, Pajek o Visone.

El estudio de las redes sociales es un campo de conocimiento que está comenzando a dar frutos a partir de sus aplicaciones prácticas, y como todo concepto científico cuando se da su aplicación en la vida cotidiana lo invade el sentido común, desvirtuando las implicaciones teóricas que tiene el concepto; así lo que se ha dado en llamar como redes sociales en internet, bien puede ser que en el estudio de la internet se use el análisis de redes sociales, pero de eso a que todo lo que se haga en internet es una red hay una gran distancia.

El software germinal de las redes sociales parte de la teoría de los seis grados de separación, según la cual toda la gente del planeta está conectada a través de no más de seis personas. De hecho, existe una patente en EEUU conocida como six degrees patent por la que ya han pagado Tribe y LinkedIn. Hay otras muchas patentes que protegen la tecnología para automatizar la creación de redes y las aplicaciones relacionadas con éstas.

Estas redes sociales se basan en la teoría de los seis grados, que es la teoría que indica que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona en el planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cuatro intermediarios. La teoría fue inicialmente propuesta en 1929 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en una corta historia llamada Chains. El concepto está basado en la idea que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.

Redes Sociales en Internet.

A diferencia de las herramientas análisis de redes sociales, en internet podemos encontrar sitios personales y de muchas compañías han desarrollado también software dirigido a promover relaciones entre internautas (www.hi5.com, www.metroflog.com, www.myspace.com, www.friendster.com, en otros); estos sitios se desarrollan con fines laborales y lúdicos principalmente.

Las redes sociales continúan avanzando en Internet a pasos agigantados, especialmente dentro de lo que se ha denominado Web 2.0. Y dentro de ellas, cabe destacar un nuevo fenómeno que pretende ayudar al usuario en sus compras en Internet: las Redes Sociales de Compras, como Shoomo ( http://es.shoomo.com/) en España que son el presente del comercio online y el futuro de las compras sociales.

WEB 2.0

El concepto de 'Web 2.0' comenzó con una sesión de 'brainstorming' realizada entre O'Reilly y MediaLive International. Dale Dougherty, pionero de la web y vicepresidente de O'Reilly, observaron que lejos de 'estrellarse', la web era más importante que nunca, con apasionantes nuevas aplicaciones y con sitios web apareciendo con sorprendente regularidad. Este artículo es una tentativa de aclarar a lo que nos referimos nosotros cuando hablamos de Web 2.0.

Como muchos conceptos importantes, Web 2.0 no tiene una clara frontera, sino más bien, un núcleo gravitacional. Usted puede visualizar Web 2.0 como un sistema de principios y prácticas que conforman un verdadero sistema solar de sitios que muestran algunos o todos esos principios, a una distancia variable de ese núcleo.

El primero de dichos principios era 'la web como plataforma.' Aunque esto era también un eslogan para lograr apoyos a favor del querido Netscape de la Web 1.0, que resultó derrotado tras una encendida batalla con Microsoft. Más aún, dos de nuestros ejemplos iníciales de Web 1.0, DoubleClick y Akamai, eran ambos pioneros en tratar a la web como una plataforma.

DoubleClick y Akamai fueron pioneros de la Web 2.0, sin embargo podemos también ver cómo es posible materializar más posibilidades adoptando patrones de diseño adicionales de Web 2.0.


Referencias:
Carrington J. Peter Et. Al. (2006) Models and Methods in Social Network Analysis, Cambridge University Press, USA.
Análisis de Redes Sociales http://www.redes-sociales.net/
Web 2.0 http://en.wikipedia.org/wiki/Web_2.0
Redes Sociales http://es.wikipedia.org/wiki/Red_social

domingo, 29 de junio de 2008

La Modificación de los Hábitos Alimenticios en México: ¿Sólo una necesidad de Salud Pública?


Dr. Francisco Morales Zepeda

No es sencillo modificar los hábitos de consumo de la población en México, menos cuando llevamos años alimentándonos de una dieta rica en grasas y carbohidratos pero pobre en proteínas.

Es importante entender, que producto de esta dieta la población en México se enfrenta a una epidemia de enfermedades crónicas degenerativas que afecta principalmente a los más pobres (Diabetes mellitus, hipertensión arterial y obesidad).

Los malos hábitos alimenticios que tenemos los mexicanos, inician con aspectos sencillos, que van desde el hecho de que no contamos con un horario específico para comer, nuestra ignorancia al momento de escoger los alimentos que nos permiten hacernos llegar de los nutrientes necesarios para contar con una buena salud y consumir una enorme cantidad de alimentos chatarra.

Aunado a una dieta pobre en proteínas, en México, al igual que muchos otros países occidentales, nuestra dieta se ha adecuado a los tiempos “libres” en el trabajo, en los que poco o nada disfrutamos de la comida y pocas veces nos detenemos a considerar sí lo que comemos es sano.

El ritmo desordenado en los hábitos alimenticios se agudiza cuando analizamos con más detalle la llamada “sociedad de consumo”, en la que el estilo de consumo dominante (comida rápida) está plagada de alimentos que poco o nada nos nutren.

Es difícil deslindarnos de los tiempos reducidos que tenemos para alimentarnos, por lo que es indispensable que pensemos cómo modificar nuestros hábitos alimenticios; y a pesar de que para algunos (principalmente las autoridades del sector salud) basta con suplir nuestra dieta con alimentos sanos y ejercicio diario para asegurar una buena calidad de vida, es necesario decir, contradiciendo esta afirmación, que los estilos de consumo o son tan fáciles de erradicar, porque tiene hondo arraigo en las formas de distribución de las mercancías y acumulación del capital en occidente, por lo que la sola modificación de hábitos no basta.

La sociedad de consumo, exige a quienes han caído en ella enormes gastos en bienes suntuarios; es común, por ejemplo, observar que en la búsqueda de un lugar para comer (cuando deseamos comer fuera de casa) no pensamos en el lugar que nos ofrezca un buen alimento a bajo costo, por el contrario buscamos el que nos garantice la seguridad del Status Quo.

¿Cómo podemos modificar nuestros hábitos alimenticios? Al retomar la expresión del filósofo Ludwig Feuerbach, “somos lo que comemos”, podemos considerar que las enfermedades crónicas son productos de una mala alimentación que pueden ser perfectamente corregidas a partir de tener acceso a mejores alimentos, pero como ya hemos dicho hacernos de esos alimentos no es sencillo.

No es sólo que comamos en abundancia también qué tipo de alimentos consumamos; un ejemplo es el índice de desnutrición infantil en México: para el año 2000 el nivel de desnutrición infantil en México había “disminuido” como producto de una forma de medición basada en el diámetro de la cintura de los infantes, producto de este “índice” los niveles de obesidad infantil se dispararon en la primera década del siglo XXI en el país, una contradicción que nos indica que es la calidad de los alimentos y no su cantidad lo que nos permitirá contar con mejores niveles de salud en la población.

El problema de la nutrición en la población mexicana y sus consecuencias lo podemos seguir en un estudio publicado en 2005 por Simón Barquera y Lizbeth Tolentino, este estudio nos indica que cada vez más la población más pobre, los niños y los jóvenes son ahora los que regularmente cuenta con problemas derivados de estilos de vida entre los cuales los malos hábitos alimenticios es uno de los principales problemas.

Para Barquera y Tolentino (2005) la distribución geográfica de de las enfermedades asociadas a la nutrición en México se encuentran ligadas con la calidad de los alimentos que consume la población, así tenemos que es en los estados más pobres del país, y contrario a lo que podríamos pensar, son en los que los índices de enfermedades ligadas a la nutrición son mayores, y no únicamente las derivadas de la desnutrición, también lo son los que tienen el mayor numero de infartos al corazón.

“Es importante resaltar que tanto la escolaridad como el nivel socioeconómico se encuentran estrechamente asociados con una menor prevalencia de enfermedades crónicas en todas las regiones del país, incluyendo diabetes mellitus, hipertensión arterial y obesidad, entre otras. (…) Lo anterior plantea un reto adicional, toda vez que la mayor carga de enfermedad, tanto por infecciones y desnutrición, como por padecimientos crónicos, se encuentran afectando a los grupos sociales con menos recursos y capacidad para afrontarlos.” (Barquera y Tolentino, 2005)
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud de 2000, la distribución de la hipertensión arterial por nivel socioeconómico nos indica que en las personas con nivel bajo hay un 42.7 %, en las de ingresos medios 31.6% y en ingresos altos 25.8%, números que se relacionan con la calidad de los alimentos que se consumen en las dietas de cada una de estas poblaciones en el país.

El cambio de los hábitos alimenticios no es únicamente una cuestión de salud pública, es necesario pensar que las enfermedades crónicas son una consecuencia, y la raíz del problema se encuentra en una forma de distribución de los alimentos en la población en México a lo largo del siglo XXI, que permitió que los más pobres de México se conviertan en consumidores de alimentos de bajos nutrientes.

Podemos responder que los más pobres no acceden a nutrientes porque se encuentra con bajos o nulos ingresos, como lo afirma Alejandro Cerda (2007), investigados de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, pero, considero la respuesta tiene otros orígenes históricos, uno de ellos es la destrucción de las posibilidades de producción agrícola para el auto consumo y las condiciones que en las periferias urbanas del país los condenan a una pobreza que lo desliga por completo de la posibilidad de desarrollar redes institucionales con las cuales gestionar su desarrollo.

La educación de los más pobres del país, de los desarraigados en las zonas periurbanas de las ciudades con hábitos alimenticios que poco o nada los nutren no es un tarea sencilla, porque no se trata aquí de que diagnostiquemos enfermedades a partir de padecimientos, sino de algo más difícil, arrebatarle el mercado de consumo a los alimentos chatarra (grandes empresas trasnacionales) que se han apoderado de todos las pequeñas tiendas en los barrios y las colonias a través de una enorme maquinaria publicitaria que bombardea a la sociedad con estereotipos de consumo.

No se trata únicamente que nos alimentemos “sanamente” y realicemos un deporte para que aseguremos una calidad mayor de vida, además es necesario pensar en el factor educativo como uno de los aspectos que influye en los hábitos alimenticios, y es ahí donde es importante hacer énfasis porque son los pobres entre los más pobres de México los que se encuentran atrapados entre la falta de alimentos y los alimentos chatarra, y al mismo tiempo quienes tienen los índices de desarrollo humano más bajos en el país (nivel de ingresos, educación, expectativa de vida y tasa de natalidad).

Referentes:
Barquera Simón y Tolentino Lizbeth (2005) Geografía de las enfermedades asociadas con la nutrición en México: una perspectiva de transición epidemiológica Instituto Nacional de Salud Pública de México, Papeles de Población Nº 43, México.
http://chd-taskforce-latinoamerica.com/documentos/Mexico.EnfermedadesDeLaNutricion2005.pdf (Consulta 21/06/08)
“La pobreza, no los malos hábitos, es la causante de obesidad, según la UACM” http://www.jornada.unam.mx/2007/11/10/index.php?section=capital&article=031n1cap
La Jornada 10/noviembre/2007 (consulta 22/06/08)