sábado, 2 de agosto de 2008

La verdad como Verdad Científica

Dr. Francisco Morales Zepeda


 
Resumen

La verdad científica se separa de las explicaciones basadas en el sentido común a partir del desarrollo de un lenguaje propio, lenguaje que le permite al pensamiento científico distinguir la verdad como verdad científica.

Palabras clave
Verdad científica, Método Científico, Explicación, Empirismo lógico, Falsacionismo, Paradigma y Revolución Científica.


Introducción

La verdad ha sido históricamente una de las fascinaciones de la humanidad, y en torno a ella se han construído edificios completos del pensamiento con los que desde la filosofía y la ciencia se busca encontrarla.
No es sino hasta el siglo XVII con las aportaciones de René Descartes que en occidente se comprende que existe la posibilidad de desvelar la verdad a partir del Método Científico; con este principio es que se desarrolla la ciencia como tal, al centrar su búsqueda en la “Verdad Científica” en el método.
La verdad científica en un primer momento estuvo acotada a la descripción simple de los acontecimientos, para pasar, siglos después, la considerar el valor de las generalizaciones conceptuales del discurso científico (conceptos abstractos) a una crisis del “método científico único” en la ciencia que abrió en definitiva el camino para las especulaciones epistemológicas en la filosofía de la ciencia.

A lo largo del siglo XX, se ha presentado un debate entre diversos epistemólogos en la filosofía de la ciencia, en él, se confrontan principalmente el relativismo y el racionalismo (T. S. Kuhn y Karl R. Popper), como versiones distintas de la epistemología de la ciencia; ambos planteamientos hacen uso de la historia de la ciencia para fundamentar sus argumentaciones, pero, mientras que Popper se centra en la falsación de las teorías, Kuhn lo hace en los paradigmas.

Verdad y Método Científico

En occidente la búsqueda de la verdad comienza con las especulaciones de los griegos (siglo VII a.c.), quienes ven en la contemplación de la naturaleza la verdad prístina, lejos están ellos de pensar en un método que fundamenten sus observaciones, en el sentido de una estructura conceptual abstracta, como entendemos el método científico moderno.

La búsqueda de la verdad como verdad científica se presenta en el desarrollo de la ciencia desde el siglo XVII a la fecha, coronando de esta manera, la tradición occidental (de origen griego) en la búsqueda de la verdad.

No es sino hasta la publicación anónima de “Discurso del Método” (1637), que René Descartes eleva a la razón humana como fundamento de la búsqueda de la verdad en la ciencia. El desarrollo de un método desde entonces permite desvelar cada uno de los pasos a seguir para descubrir la verdad en la naturaleza y en las cosas (objetos), después de la publicación de Descartes la búsqueda de la verdad científica se circunscribe al desarrollo del método científico como condición que preside a la verdad, trascendiendo así al sentido común.

La tradición de un solo método científico verificable con las observaciones de la naturaleza permitió que se desarrollará el pensamiento en el siglo XVII, aspecto que impacto de manera decidida en la evolución de la “verdad teológica” a la “verdad natural” en la ciencia.

“El método en la ciencia no es una cosa fija, sino un proceso en desarrollo. No es posible considerarlo sin poner de manifiesto sus estrechas relaciones con el carácter social y, particularmente, clasista de la ciencia. Por consiguiente, el método científico, al igual que la ciencia misma, desafía a la definición. Está formado de varias operaciones, unas mentales y otras manuales, que se han descubierto en el pasado para llevar a la formulación, al descubrimiento, la prueba y a la utilización de las soluciones a los problemas generales que se plantean pertinentemente y que pueden ser resueltos en una etapa determinada del desarrollo social.” (Bernal, D. Jhohn 1972, pág. 46)

Llegar a la definición que Jhohn D. Bernal (1972) nos da del método científico no fue ni por asomo una trabajo sencillo, la historia de la ciencia está plagada de otras definiciones, en las que no se permite hablar de varios métodos científicos o de un sólo método científico con múltiples definiciones, (como es el caso de la definición en la que se circunscribe el propio Bernal), que dan lugar a una definición “abierta” del método científico.

J. M. Mardones (1991) considera en su libro “Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales” una diferencia tajante entre lo que él denomina dos tradiciones en la filosofía de la ciencia, por un lado la que se basa en los planteamientos de Aristóteles y por otro la que se desarrolla a partir de las aportaciones de Galileo.

“(…) se distinguen dos tradiciones importantes: la llamada aristotélica, y la denominada galileana. Son dos tipos de ciencia o dos planteamientos diferentes acerca de las condiciones que ha de satisfacer una explicación que se quiera denominar científica. Ambas tradiciones tienen raíces y representantes en el mundo griego.” (Mardones, J. M. 1991, pág. 21)
La ruptura de la tradición aristotélica permitió definir la verdad científica en el marco de la observación de la naturaleza por el hombre (tradición galileana), la verdad ya no era de índole teológica, sino racional, el hombre a través de los sentidos “percibía” al mundo y entabla una relación con la explicación científica a partir de su condición numérica.

“La “nueva ciencia” que remplaza a la aristotélica va a considerar como explicación científica de un hecho aquella que venga formulada en términos de leyes que relacionan fenómenos determinados numéricamente, es decir, matemáticamente. Tales hipótesis tomarán las formas de hipótesis causales. Pero causal va a tener aquí una connotación funcional en una perspectiva mecanicista.” (Mardones, J. M. 1991 pág. 21)

Ludovico Geymonart (2002) coincide con Mardones (1991) en que “La noción de verdad estuvo durante siglos y siglos en el centro de las investigaciones filosóficas, siempre ligada a los atributos de “eternidad”, “inalterable”, “absoluta”. Así la entendía Galileo. (…) La noción que en cambio se presenta hoy es la de “verdad relativa”, que surge de una seria y desprejuiciada reflexión acerca de los procedimientos de la ciencia” (Geymonart, Ludovico 2002, pág. 102), lo que nos indica que se presentó en la epistemología un cambio en la concepción de la verdad.

Esta evolución de la verdad podemos rastrearla en la separación del lenguaje común y el lenguaje científico que para Mario Bunge se encuentra como una de las características de la ciencia fáctica, de ahí que el desarrollo del pensamiento científico se basa a su vez en el desarrollo de explicaciones más precisas.

“La ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa; pero, desde luego, la ciencia es mucho más que sentido común, la ciencia constituye una rebelión contra su vaguedad y superficialidad. El conocimiento científico procura la precisión; nunca está enteramente libre de vaguedades, pero se las ingenia para mejorar la exactitud; nunca está del todo libre de error, pero posee un técnica única para encontrar errores y para sacar provecho de ellos.” (Bunge, Mario 1979 pág. 20)

El uso de un lenguaje específico para elaborar la explicación en la ciencia le permite establecer abstracciones que se derivan de fenómenos específicos, esto es así porque la ciencia se vale de la modelación para ejemplificar la realidad.

“El conocimiento científico se vale de modelos idealizados que representan sólo los aspectos pertinentes de los diversos fenómenos empíricos. Las leyes de la física son, por definición, generales; cualquier acontecimiento físico aislado se desarrollará según una peculiar coyuntura de leyes diversas que interfieren una con la otra y que confieren a aquel acontecimiento una individualidad, al menos en ciertos aspectos, única e irrepetible (por ejemplo respecto de su ubicación en un punto determinado a la largo del eje del tiempo).” (Lepschy C. Giulio 1983, pág. 105)

La evolución del lenguaje científico es para Willirad V. O. Quine (2001) la búsqueda de la verdad a partir de la descripción de los objetos.

“Es sólo nuestro lenguaje de la ciencia, regimentado y sofisticado, lo que ha evolucionado de tal modo que ha generado cuestiones ontológicas. Se trata de una forma de hablar trata de decir la verdad, pero esta trata más específicamente de hablar de objetos” (Quine V. O., Willard 2001, pág. 42)

Esta caracterización del lenguaje científico en la descripción ontológica, le permite a la ciencia una separación de los acontecimientos de manera que puede mantener una mirada a distancia de los fenómenos.

Para Mario Bunge, la precisión de la ciencia se debe al desarrollo de un lenguaje artificial, en el que los científicos atribuyen significados determinados.

“De acuerdo con la filosofía científica, el peso de los enunciados –y por consiguiente su credibilidad y su eventual práctica- depende de su grado de sustentación y de confirmación. Si, como estimaba Demócrito, una sola demostración vale más que el reino de los persas, puede calcularse el valor del método científico en los tiempos modernos. Quienes lo ignoran íntegramente no pueden llamarse modernos; y quienes lo desdeñan se exponen a no ser veraces ni eficaces.” (Bunge, Mario (1979, pág. 62)

El lenguaje de los científicos va determinando los argumentos de los que se derivan las explicaciones científicas, explicaciones que no se encuentran estáticas, por el contrario, se encuentran en una permanente transformación, cumpliéndose así el “principio predictivo” de la ciencia y con ello su objetividad.

“(…) para que un trozo del saber merezca ser llamado “científico”, no basta –ni siquiera es necesario- que sea verdadero. Debemos saber en cambio, cómo hemos llegado a saber, o a presumir, que el enunciado en cuestión es verdadero: debemos de ser capaces de enumerar las operaciones (empíricas o racionales) por las cuales es verificable (confirmable o no confirmable) de una manera objetiva al menos al principio.” (Bunge, Mario 1979, pág. 38)

La definición del Método Científico y la veracidad de la ciencia que desarrolla Mario Bunge, nos recuerda un momento en la historia de la ciencia en la que se debatía la existencia de un solo método científico y la prevalencia de una “verdad científica” basada en él.

La discusión de la verdad científica derivada de un Método lleva a Gastón Bachelard a establecer en su psicoanálisis de la ciencia, una reivindicación de la razón como fundamento del “espíritu científico”, y estableciendo lo que podemos considerar como una perene modificación de la verdad científica en función del devenir histórico de la ciencia, aspecto al que el epistemólogo debe estar atento.

“Sólo la razón dinamiza a la investigación, pues sólo ella sugiere, más allá de la experiencia común (inmediata y precisa), la experiencia científica (indirecta y fecunda). Es, pues, el esfuerzo de la racionalidad y de construcción el que debe atraer la atención del epistemólogo. El historiador de la ciencia debe tomar las ideas como hechos. El epistemólogo debe tomar los hechos como ideas, insertándolas en un sistema de pensamientos. Un hecho mal interpretado por una época, sigue siendo un hecho para el historiador. Según el epistemólogo es un obstáculo, un contrapensamiento.” (Bachelard, Gastón 2000, pág. 20)

Para Ángel Díaz Barriga (2001), los problemas de calificación del saber científico son producto de la relación entre credibilidad y ciencia, aspecto que comienza con el quebranto del método como garantía de “cientificidad” de las explicaciones que se derivan de la teorías científicas.

Las explicaciones de la ciencia derivadas de las teorías científicas, se basa en un lenguaje distintivo, en el que las abstracciones y generalización se basan en el “consenso” con que cuentan en la comunidad científica.
“La teoría de la ciencia se conforma paulatinamente como un discurso desde el cual se califica el saber científico. Esta calificación se basa en determinadas normas y prescripciones que sólo adquieren su valoración social a través “del consenso que exista en la comunidad científica, acerca de la cientificidad o no cientificidad de la disciplina en cuestión.” (Díaz, Barriga, Ángel 2001 pág. 139)

Al abrirse la posibilidad de los “métodos científicos”, la contrastación entre teorías derivadas de la investigación científica (principalmente en las ciencias sociales) permitió el conflicto entre las distintas versiones de la verdad científica, un aspecto que si bien ha abierto el pensamiento científico a distintas versiones de la realidad, ha derivado en una “crisis de la razón” en la ciencia y en su credibilidad.

Para J.S. Mardones, con la fractura del método único en la ciencia, la epistemología se transformó en el estudio de la filosofía de la ciencia, y su uso se volvió indistinto, dependiendo del país y del momento histórico del que se hable.
“El concepto de epistemología es de hecho empleado de diversas maneras: según el país y para lo que se use, sirve para designar una teoría general del conocimiento (de naturaleza filosófica), o bien para estudios más pormenorizados sobre la génesis y la estructura de las ciencias. Sin entrar en una discusión detallada, precisemos, al menos, lo que la epistemología no es o no quiere ser, o más exactamente, lo que nos parece que la epistemología no puede ser. (…) No es el reflejo de una ortodoxia” (Mardones, J. M. 1991, pág. 63)

La verdad en la ciencia no es ya el producto de la razón aislada en una contemplación individual de la naturaleza, por el contrario su trabajo es una empresa colectiva, en la que el permanente debate y contrastación de la evidencia científica es la base de su desarrollo.

“científicos hacen las ciencias, y, después de discusiones, se ponen de acuerdo en el valor de determinados resultados. Pero la ciencia no está definida de una vez por todas No solamente hay incertidumbres, en una época determinada, sobre la cientificidad de ciertos enunciados, sino que la lista de “verdaderas” ciencias está por determinar.” (Mardones, J. M. 1991, pág. 63)

En la búsqueda de la verdad científica la filosofía de la ciencia hizo uso del método histórico como tradición de investigación científica (Pooper, Lakatos, Kuhn), lo que derivó en un permanente debate entre las distintas versiones contemporáneas que interpretan el desarrollo del pensamiento científico, aspecto, que para Jean Piaget y Rolando García (1982), es una prueba inequívoca de que la epistemología se encuentra en una búsqueda errónea de los fundamentos de la veracidad de la ciencia; considerando, al mismo tiempo que el centro del problema se encuentra en la historia y el discurso científico como hilos conductores de sus argumentaciones, mientras que para ellos, toda argumentación epistemológica se bebe basar en un marco epistémico, sustentado en la psicogenética.

“(…) en cada momento histórico y en cada sociedad, predomina un cierto marco epistémico, producto de paradigmas sociales y epistémicos. Una vez constituido un cierto marco epistémico, resulta indiscernible la distribución que proviene de la componente social o de la componente intrínseca al sistema cognitivo. Así constituido, el marco epistémico pasa a actuar como una ideología que condiciona el desarrollo ulterior de la ciencia. Dicha ideología funciona como obstáculo epistemológico que no permite desarrollo alguno fuera del marco conceptual dominado. Sólo en los momentos de crisis, de revoluciones científicas, hay una ruptura de la ideología científica dominante y se pasa a un estadio diferente con un nuevo marco epistémico.” (Piaget, Jean y García Rolando 1982, pág. 234)

En su análisis de los planteamientos históricos de Popper, Lakatos, Kuhn y Feyerabend; Jean Piaget, no duda en considerar que hay en ellos una contradicción producto de un error en la fundamentación de sus formulaciones científicas.

“la historia muestra con frecuencia que cuando un grupo de científicos de gran capacidad y erudición difieren tan fundamentalmente, es porque algo falla en la formulación de los problemas sobre los cuales discrepan.” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 242)

El planteamiento de Jean Piaget, parte de establecer que es necesario un análisis del fundamento epistemológico de la ciencia desde una postura psicogenética, en la que el desarrollo cognitivo del individuo se encuentre en el centro de las argumentaciones.

“(…) un sujeto enfrenta el mundo de la experiencia con un arsenal de instrumentos cognoscitivos que le permiten asimilar, y por consiguiente interpretar, los datos que recibe de los objetos circundantes, pero también asimilar la información que le es transmitida por la sociedad
en la cual está inmerso.” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 232)

Piaget, considera que es pertinente hacer una analogía explícita entre el desarrollo filogenético del ser humano y el de la ciencia, considerando que los procesos de construcción de estructuras permite profundizar en la comprensión de los fenómenos de la naturaleza.
“Nuestro punto de partida es la continuidad en el desarrollo del sistema cognoscitivo, desde el niño hasta el hombre de ciencia, pasando por el adulto “normal” (no sofisticado por la ciencia). Esa continuidad no puede ser “postulada” sino que debe ser el resultado de una investigación ex post facto.” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 242)

Jean Piaget insiste, que si bien su planteamiento tiene puntos de encuentro con el discurso de T.S. Kuhn y Feyerabend, al mismo tiempo que discrepa de Popper y Lakatos, para finalmente no compartir ninguno de los planteamientos de estos epistemólogos.

Piaget y García, considera a lo largo de su disertación, que si bien comparte en un primer momento los planteamientos de Feyerabend y Kuhn, es porque encuentran que: “El aspecto funcional del desarrollo cognoscitivo explica la relativa estabilidad de las estructuras adquiridas, el proceso de desequilibración de una estructura, y el proceso de reequilibración de una estructura de orden superior. Está claro que el pasaje de una estructura, a otra constituye discontinuidad, un salto. Está claro también que dicho pasaje no es predecible, ni está sujeto a normas. Y este planteo demuestra así mismo, que las estructuras adquiridas tienen una estabilidad interna que les permite resistir a las “perturbaciones” (Piaget, Jean y García Rolando ,1982, pág. 242)

Para Piaget, el aspecto que lo separa de los argumentos esgrimidos en filosofía de la ciencia es que esta se ha centrado en justificar la aceptabilidad de las teorías antes que en la epistemología, aspecto que hace necesario desarrollar el fundamento psicogenético de la epistemología de la ciencia.

La verdad científica como falsacionismo y paradigma: Karl R. Popper y Thomas S. Kuhn

En la segunda mitad del siglo XX se confrontaron en la filosofía de la ciencia varias versiones epistemológicas; el eco de ese “conflicto” llega aún hasta nuestros días; estos planteamientos son, por un lado el falsacionismo de Karl. R. Popper y por el otro, el paradigma de Thomas S. Kuhn.

Los estudios de Karl R. Popper iniciaron a principios de la década de 1930, centrando sus preocupaciones en el falsacionismo de las teorías científicas, porque de acuerdo con él, es en la posibilidad de que un planteamiento teórico sea refutable (que no sirva para responder a todas las preguntas) donde se encuentra la veracidad del mismo.

“Fue en esa época cuando Popper concluyó que la manera de distinguir a la ciencia verdadera de las seudociencias (criterio de demarcación) es precisamente que la primera está constituida por teorías susceptibles de ser demostradas falsas poniendo a prueba sus predicciones, mientras que las segundas no son refutables; en otras palabras la irrefutabilidad de una teoría científica no es una virtud sino un vicio, ya que la identifica como seudocientífica.” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 219)

El criterio falsacionista de Popper se extiende también al método científico, al proponer que es necesario que las hipótesis deben contar con un principio de falseable, con el cual Popper propone el desarrollo de una propuesta “hipotético deductivo” como método en la ciencia.

“Una característica esencial de la hipótesis en el esquema popperiano es que deben ser “falseables”, o sea que deben existir una o más circunstancias lógicamente incompatibles con ellas. Las hipótesis son informativas sólo cuando excluyen ciertas situaciones observacionales, actuales o potenciales, pero siempre lógicamente posibles. Si una hipótesis no es falseable no tiene lugar en la ciencia, en vista de que no hace afirmaciones definidas acerca de algún sector de la realidad; el mundo puede ser de cualquier manera y la hipótesis siempre se adaptará a élla” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 221)

El método científico es para Popper, como lo expresa Ruy Pérez Tamayo (1998) una suerte de “conjeturas y refutaciones” en las que el científico permanentemente está poniendo a prueba sus ideas para aprender de sus errores.

Esta conclusión sobre la ciencia de Karl R. Popper denota claramente su inclinación por el empirismo lógico en el que las expectativas del investigador son las que lo van guiando en el desarrollo de sus hipótesis, de esta manera la verdad se circunscribe a una perene búsqueda de contradicciones y contrastaciones de las cuales se derivan las teorías como construcciones lógicas de la mente del científico, de ahí que no sorprenda el radicalismo con el que Popper enfrenta todo intento de generalización en la ciencia y la filosofía, considerando que esto abona al reduccionismo.

“No sólo es erróneo el reduccionismo filosófico, sino que la creencia de que el método de reducción puede lograr reducciones completas también parece ser errónea. Vivimos en un mudo de evolución emergente, de problemas cuyas soluciones, si son resueltas, engendran nuevos y más profundos problemas. Así pues, vivimos en un mundo de emergente novedad; una novedad que, no general, no completamente reducible a ninguno de los estudios precedentes.” (Popper, Karl Raimund 1996, 183)

Para Karl R. Popper la verdad de la ciencia se determina a partir de la posibilidad que ésta tiene de establecer parcelas de conocimiento, es decir, de determinar acotaciones más precisas a sus observaciones a partir de una perene refutación de sus afirmaciones.

Contrastando con el falsacionismo de Popper, las aportaciones de T.S. Kuhn a la filosofía de la ciencia se presenta una separación de la versión de un manejo racional de la ciencia por los científicos, la ciencia se vuelve un juego de intereses (cómo lo es en no pocos casos), en el que las “comunidades” de científicos optan por un paradigma u otro.

“La confrontación de teorías ya no aparecía como una pura demarcación racional o falsacionismo puro. Entraban en liza diversos paradigmas o modos de comprender la ciencia, la competición entre escuelas o comunidades científicas con su reconocimiento social o no, etc. Sólo cuando las anomalías detectadas son reconocidas por la mayoría de los miembros más influyentes de la comunidad científica, están dadas las condiciones para que ocurra un cambio de paradigma o de matriz disciplinar.” (Mardones, J. M. 1991, pág. 52)

Los estudios de T. S. Kuhn están guiados por la concepción de la ciencia como una actividad humana, en la que las implicaciones culturales e institucionales influyen en las decisiones que los científicos (de las ciencias exactas) toman para definirse en la marco de un cuerpo teórico y conceptual definido (paradigma) en un momento histórico determinado.,

Thomas S. Kuhn considera al paradigma como el conjunto de valores compartidos por una comunidad científica a partir de normas, reglas y generalizaciones utilizadas conjuntamente por aquellos entrenados en el trabajo científico y la investigación. El paradigma entra en crisis en el momento que no logra responder a las anomalías que se le presentan, dando paso así a una revolución científica.

La aportación de Tomas Kuhn al estudio del conocimiento científico a través del concepto de paradigma, significó un gran esfuerzo de síntesis para el pensamiento científico desde las ciencias sociales hacia las ciencias exactas.

“Los hombres cuya investigación se basa en paradigmas compartidos está sujetos a las mismas reglas y normas para la práctica científica. Este compromiso y el sentimiento aparente que provoca son requisitos previos para la ciencia normal, es decir, para la génesis y la continuación de una tradición particular de la investigación científica” (Kuhn, Thomas S. 2002, pág. 34)

La ciencia con Kuhn deja de tener un status inasequible; sitúa a la ciencia en la historia, sociología y contexto cultural; la pone en el medio en que se desenvuelve; relativiza y contextualiza a la ciencia, situándola en sus dimensiones humanas y sus organizaciones (socioantropología del quehacer científico). Es decir, la ciencia no es un fenómeno aislado de la comunidad científica. En tal sentido su tesis de la interrelación de la ciencia con quienes la producen y su contexto inmediato, se presenta como fundamental para situarse en el conocimiento científico.

Kuhn introduce una nueva distinción, entre el concepto de “ciencia normal” y aquellos episodios, que él denomina “revoluciones científicas”. La ciencia normal, sostenida por el paradigma, es el ámbito normal donde trabaja un científico normal y se desarrolla con base en tres clases de problemas principales: la determinación del hecho significativo, el acoplamiento de los hechos con la teoría y la articulación con la teoría.

Pero a veces surgen problemas extraordinarios que el paradigma no puede resolver y que no pueden pasarse por alto, puesto que el paradigma en uso ya no responde o ha dejado de funcionar de manera adecuada en la exploración de un aspecto de la naturaleza que antes había iluminado. Entonces, se inician investigaciones científicas extraordinarias, que conducen a la adopción de nuevos paradigmas. Estos episodios extraordinarios son los que Kuhn llama revoluciones científicas. Las revoluciones científicas hacen que se vean cosas nuevas y de manera diferente donde antes ya se había visto, y los nuevos paradigmas hacen que los científicos vean el mundo de la investigación que les es propio, de manera diferente.

“(…) las revoluciones científicas se considera aquí como aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es remplazado, completamente o en parte, por otro nuevo e incompatible.” (Kuhn, Thomas S. 2002, pág. 149)

Thomas S. Kuhn responde a la pregunta de los cambios paradigmáticos a través de las revoluciones científicas. Sin embargo él hace referencia a dos tipos de revoluciones en cuanto a su origen, que es necesario distinguir: el cambio revolucionario, el cambio acumulativo. Para él una revolución es "una clase especial de cambio que abarca cierta índole de reconstrucción de los compromisos de cada grupo." (Kuhn, Thomas S. 2002, pág. 149)

La ciencia avanza en su estado normal a través del conocimiento acumulativo, es decir, como resultado de cambios graduales que se van generando paulatinamente al interior de una comunidad científica, la que es parte de un contexto histórico y sociocultural, y la que, consensualmente, va agregando estos nuevos conocimientos a las teorías ya existentes o a nuevas teorías emergidas de las anteriores. Este es el cambio o avance de la ciencia normal y difiere sustancialmente del cambio revolucionario. Los cambios revolucionarios, generalmente antecedidos por crisis que se revelan en la inadecuación entre teoría y el paradigma que la sustenta, no son cambios graduales, por lo tanto no se puede rastrear sus orígenes en el desarrollo acumulativo de la ciencia ni en el viejo paradigma, siendo necesario una especie de conversión hacia un nuevo paradigma, lo cual resulta en períodos intermitentes de:

Ciencia normal------- Revolución científicas-------- Ciencia normal

El principal aporte de Kuhn a la Teoría del Conocimiento Moderno, y como la última gran revolución científica, es su distinción entre ciencia normal y revolución científica. Vale decir, entre cambio gradual y cambio intermitente.

“La historia de la ciencia muestra, de acuerdo con Khun, que a lo largo de su evolución las distintas disciplinas han pasado por uno o más ciclos bifásicos, que él mismo llama “ciencia normal” y “revolución” (ocasionalmente se identifica una tercera fase inicial, llamada “preciencia”, que desaparece a partir del segundo ciclo). En forma paralela a este concepto cíclico de la evolución de las ciencias, Khun introdujo también la famosa idea del “paradigma”, que representó la teoría general o conjunto de ideas aprobadas y sostenidas por una generación o grupo coherente de científicos contemporáneos.” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 234)

La gran distinción que encontramos entre una ciencia normal que descansa en el principio de la gradualidad y las revoluciones científicas, es que estas últimas producen la discontinuidad en la ciencia normal a través de cortes esenciales que pierden su conexión con el estado precedente.

La ciencia avanza, según Kuhn, a través de una serie de períodos de ciencia normal separados por revoluciones científicas. La transición entre un período normal de ciencia y una revolución científica según Kuhn, está marcada por definiciones inconmensurables y aquí reside la intermitencia en el desarrollo del conocimiento. El nuevo paradigma es simplemente aceptado.

“Durante los periodos de “ciencia normal” los resultados incompatibles con el paradigma prevalente se acumulan progresivamente en forma de anomalías, en lugar de usarse como argumentos para forzar el cambio de la teoría por otra u otras que las expliquen. Sólo cuando se alcanza un nivel intolerable de anomalías es que el paradigma se abandona y se adopta uno nuevo que satisfaga no sólo los hechos explicados por el paradigma anterior sino también todas las anomalías acumuladas.” (Pérez, Tamayo Ruy 1998, pág. 236)

A pesar de las críticas que ha recibido el concepto de paradigma, éste caracteriza, desde la concepción de la evolución del pensamiento científico de las ciencias “exactas” expresada por los planteamientos clásicos de Thomas S. Kuhn, al conocimiento científico. Al trasladar el concepto a las ciencias sociales es necesario establecer advertencias: las revoluciones científicas toman un cariz diferente en el campo del pensamiento humanista, en éste cohabitan distintas interpretaciones del mundo en un mismo tiempo histórico, la convivencia entre los mismos es permanente.

En lo que respecta a la “renuncia” de un paradigma por una revolución científica en las ciencias sociales, está tiene que ver con la movilidad completa de la sociedad, es decir, si bien las interpretaciones de la realidad cohabitan, éstas no rigen al mismo tiempo las decisiones de los conglomerados y los individuos en sociedad. Así mismo, son las bases filosóficas, y no las condiciones causalistas las que definen el fundamento en el que constituyen los paradigmas de estas ciencias. Movilidad que permite al ser humano transitar a una organización de mayor estabilidad para el momento histórico que se vive.

Las formas de organización de la sociedad son consecuentes al paradigma que ha sido retomado por el consenso social en que se enmarca su desarrollo, expresándose al cabo de un determinado espacio de tiempo en nuevo orden institucional producto a su vez del nuevo consenso social.

Es posible considerar que el lapso que tarda en “emigrar” la teoría de la especulación a su aplicación social, depende de dos factores, el primero de ellos, se expresa con los desfases que demuestren las explicaciones en las que se soportan la organización de la interacción social: en su contenido simbólico, la morfología del tejido social (familia, amistad, relaciones laborales) y orden en las condiciones de producción y del mercado; el segundo factor, tiene que ver con el consenso social entorno a la nueva explicación de la realidad, al ser retomada por los espacios de legitimación social (instituciones) en los que se soporta la interacción humana con el entorno.

La nueva explicación del mundo -fruto de la comprensión de las contradicciones interpretativas de la realidad (algunas veces)- cohabitará en la realidad social discursiva, interpretativa y representativa con otras explicaciones de la realidad; mutando, reinterpretándose e incluso fracasando. En todo caso su legitimidad y credibilidad partirá tanto de los elementos interpretativos de la teoría como de la trayectoria y actividad de los conglomerados que se soporten en su interpretación para ordenar su entorno y la actividad social.

Conclusiones

El contexto histórico en el que se circunscribe la verdad científica tiene su fundamento en el Método Científico, esta “generalización” de la ciencia, concebido por primera vez por René Descartes, es el producto de un momento histórico en el que la versión teológica de la verdad estaba en franca decadencia, tras las afirmaciones de Galileo Galilei (1610) que condenan al olvido la teoría geocéntrica de Ptolomeo.

La verdad científica es un escenario abierto al debate, es de hecho, una perene contrastación conceptual entre distintos planteamientos epistemológicos; sin esta perene evolución (con sus revoluciones) no se podría entender el desarrollo de la filosofía de la ciencia y los discursos científicos que se desarrollan dentro de ella.

La conceptualización actual de la “relatividad” de la verdad científica está definida en gran medida a partir de su temporalidad en las explicaciones de los fenómenos que estudian los científicos, no existe una verdad absoluta en la ciencia, por el contario, es en la fragilidad de la verdad donde se encuentra la posibilidad de reconceptualización y en ella se encuentra el permanente cambio en la percepción humana de la realidad.

Bibliografía

- Álvarez Carlos y Martínez Rafael (Coord.) (2000) Descartes y la Ciencia en el Siglo XVII. Edit. Siglo XXI y UNAM, México.
- Bachelard, Gastón (2000) La Formación del Espíritu Científico. Contribución a un Psicoanálisis del Conocimiento Científico, Edit. Siglo XXI, México.
- Bachelard, Gastón (2003) La filosofía del No. Ensayo de una nueva filosofía del espíritu científico. Edit. Amorrorrtu, Argentina.
- Bernal, D. Jhohn (1972) La Ciencia en la Historia, Tomo I, UNAM, México
- Bunge, Mario, (1979) La Ciencia, su Método y su Filosofía, Edit. Siglo Veinte, Argentina
- Chalmers Alan F. (2001) ¿Qué es esa cosa Llamada Ciencia?, Edit. Siglo XXI, México
- Descartes René (1991) Discurso del Método, Edit. FCE, México.
- Díaz, Barriga, Ángel (2001) La Explicación Científica. Una Polémica desde la Teoría del Conocimiento, en Hoyos, Medina Carlos (Coord.) Epistemología y Objeto Pedagógico”, Edit. CESU-UNAM y Plaza y Valdés, México.
- Geymonart, Ludovico (2002) Limites Actuales de la Filosofía de la ciencia, Edit. Gedisa, España.
- Hacking, Ian (1985) Revoluciones Científicas, Edit. FCE, México.
- Hempel G. Carl (1996) La explicación Científica. Estudios de la Filosofía de la Ciencia. Edit. Paidós, España.
- Koyré, Alexandre (2000) Estudio de la Historia del Pensamiento Científico, Edit. Siglo XXI, México.
- Kuhn, Thomas S. (2002) La Estructura de las Revoluciones Científicas, Edit. FCE, México.
- Khun, Thomas S. (2000) El Camino desde la Estructura, Edit. Paidós, España.
- Latour Bruno (2001) La Esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la Ciencia. Edit. Gedisa, España.
- Lepschy C. Giulio (1983) Lingüística, Ciencia y Racionalidad en Galgani Aldo Et. Al. (1983) “Crisis de la Razón”, Edit. Siglo XXI, México.
- Lovett, Cline Barbara (1985) Los Creadores de la Nueva Física, Edit. FCE, México.
- Mardones, J. M. (1991) Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales, Edit. Anthropos, España
- Miguel Ferreira (2007) “La Nueva Sociología de la Ciencia: conocimiento Científico bajo una Óptica Post-Positivista” en Nómadas. Revista de Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas 15 (2007.1) www.ucm.es/info/nomadas/15/miguelferreira_socciencia.pdf (Consulta 4/07/08)
- Pérez, Tamayo Ruy (1998) ¿Existe el Método Científico?, FCE, México
- Piaget, Jean y García Rolando (1982) Psicogénesis e Historia de la Ciencia, Edit. Siglo XXI, México.
 - Popper, Karl Raimund (1996), El Universo abierto, Un Argumento a Favor del Indeterminismo. Editorial Tecnos, España
- Popper, Karl Raimund (1985), La lógica de la investigación científica, Editorial Tecnos. España
- Quine V. O., Willard (2001) Acerca del Conocimiento Científico y Otros Dogmas, Edit. Paidós I.C.E./UAB, España.

miércoles, 23 de julio de 2008

Las Redes Sociales y la cibergeografía III/III


Dr. Francisco Morales Zepeda

La relación entre las redes sociales y la cibergeografía como una inquietud de investigación en la geografía es recientes, lo que nos demuestra que lejos estamos de considerar que la geografía como una ciencia que ha sido rebasada por los tiempos de ruptura del estado-nación.
La geografía como expresión del ciberespacio es un tema que desde la geografía humana y cultural se ha presentado como emergente, la morfología del ciberespacio, su cartografía y las coordenadas de su trazado es tan cambiante en muchos aspectos que es difícil darle un seguimiento permanente.

La noción del ciberespacio como la carencia del centro (Mayans i Planells, 2003), es resaltada por la propia apertura de la llamada “red de redes” en donde no existe aparentemente un centro definido de antemano, aspecto que poco a poco ha sido presentado como uno de los grandes mitos de la internet, puesto que hoy se sabe que se cuenta con centro de distribución de información por los que cientos de miles de millones de megas de información pasan por segundo (“meganodos” mundiales), que en los hechos, son controlados por unas cuantas compañías de internet.

Para no pocos la web 2.0 y la web 3.0 han sido ideadas como una estrategia comercial a partir de la cual es posible establecer mecanismos de comercialización de mercancías estableciendo “redes sociales” estables de consumidores, los cuales se mantienen “leales” al sitio de internet al formar parte de una comunidad en el ciberespacio.

No podemos negar que el desarrollo de las redes sociales en el internet ha aumentado de manera vertiginosa en la última década, generando cientos de sitios en los que se presenta el concepto de “portal de internet” con la clara intención de conformar una plataforma de intercambio de una gran variedad de productos y servicios.

¿De qué manera podemos dotarle de espacio físico a las redes sociales en el ciberespacio? La IP o la dirección de acceso a internet de cada uno de las computadoras que acezan a internet nos permite localizar con un grado aceptable de fidelidad las coordenadas desde la que se está ingresando a una página de internet, en esto se basan algunos contadores populares como lo es Geovisite (http://www. geovisite.com), que oferta contadores con referencia geográfica para sitios de internet.

La interacción entre redes sociales y cibergeografía, principalmente los sistemas de información
geográficos no ha sido calculada aún con exactitud, es quizás Martin Dodge, creador del sitio “Atlas of Cyberspaces” quien más se acerca a vislumbrar el futuro impacto de estas dos disciplinas en el desarrollo de nuevas formas de toma de decisión, tanto empresariales, de políticas públicas y de participación social en el mundo.

Para el geógrafo Martin Dodge, el internet como concepción de la red sin centro especifico, definiendo a la cibergeografía como: “el análisis geográfico de la infraestructura de Internet y el uso, la especialización y el cartografiado de espacios online”, y al ciberespacio como la “carencia del espacio”.

Algunos sitios para estudiar sobre cibergeografía son: El del propio Martin Dodge http://www.cybergeography.org; otro es; http://nunaliit.org/index.html que es un proyecto para establecer un ciberatlas en del internet, estos proyectos al igual que muchos otros que se desarrollan todos los días para explorar la red de redes nos permite pensar que es factible el uso y desarrollo de un conjunto de categorías que nos permita consolidar imágenes cartográficas de un mundo en permanente cambio cuya lógica de algoritmos se nos presenta en constate cambio.

Desarrollar una interacción entre la cibergeografía, los Sistemas de Información Geográficos y el Análisis de Redes Sociales para estudiar el comportamiento de los cibernautas y de todos aquellos que de manera continua exploran el internet nos permitirá contar con un mejor dominio de este espacio de interacción social y desarrollar cada uno de sus potenciales.

“En este sentido, el nuevo siglo nos presenta novedosas perspectivas para el análisis del mundo en el marco de la cibercultura y aspectos de simulación digital que harán de uso corriente la “realidad virtual” como medio exploratorio (Levis, 1999). La Cibergoegrafía se presenta entonces, como el estudio de la naturaleza espacial de las actuales redes de comunicación y los espacios existentes entre las pantallas de las computadoras. Los estudios posibles incluyen una amplia variedad de fenómenos, desde los puramente materiales como el estudio de la distribución espacial de las infraestructuras físicas de comunicación hasta los más abstractos como la percepción humana de los nuevos espacios digitales.” (D. Buzai, 2003)

Para explorar el “mundo” del internet hoy contamos con un conjunto de herramienta que nos permite mapear a los conglomerados sociales que de manera permanente utilizan este medio para desarrollar un sinfín de actividades (comercio, entretenimiento, intercambio cultural, delitos, intercambio de servicios profesionales, actividades educativas, entre muchas otras).

La cibercartografia no es sólo la búsqueda del conjunto de relaciones efímeras que se presentan en el internet, también es la imagen de los momentos de evolución que ha tenido el ciberespacio como concepción de una metáfora de la realidad virtual que se ha desarrollado en la comunicación entre los distintos lenguajes de computación.

Referencias:
Dodge, M. (1996). The geography of cyberspace. http://www.geog.ucl.ac.uk/casa/martin/geography_of_cyberspace.html
D. Buzai, Gustavo (2003) Cibergeografía y la destrucción del “mito” de la red mundial sin centro Estudios Socioterritoriales. 2001. 2(2):9-24
http://www.gepama.com.ar/buzai/publicaciones/EST2.pdf (Consulta 19/07/08)
Mayans i Planells, Joan, (2003) "El ciberespacio, un nuevo espacio público para el desarrollo de la identidad local". Conferencia inaugural del III Encuentro de Telecentros y Redes de Telecentros, Peñafiel, Valladolid, octubre de 2003. Disponible en el ARCHIVO del Observatorio para la CiberSociedad en http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=158 (Consulta 19/07/08)
Toudert, Djamel y D. Buzai (2003) Gustavo Cibergeografía: Tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en las nuevas visiones espaciales http://www.ceagi.org/toudert/cibergeografia/index.htm (Consulta 19/07/08)

martes, 22 de julio de 2008

Las Redes Sociales y la cibergeografía II/III



Dr. Francisco Morales Zepeda

Reconocer el papel de la Web 2.0 y la Web 3.0 en el desarrollo de las redes sociales en Internet nos permite considerar que el futuro de la relación interpersonal en la redes sociales se van a ampliar a través de la Internet, en donde los futuros encuentros se expresaran en juegos de Internet como Habbo y Second Life, así como Linaje 2 en donde los juegos de rol permiten que los participantes desarrollen relaciones interpersonales más diversas.

La morfología de la cibergeografía en Internet es por completo aleatoria, en donde las relaciones son por entero efímeras, al partir por entero de momentos de exploración de los participantes en los que no existe un compromiso por mantener la relación por Internet.

Lograr una imagen de la temporalidad Geográfica es posible siempre que mantengamos un seguimiento de los ingresos que se tengan en las páginas que forman parte de los ingresos rutinarios a las páginas con tendencia Web 2.0 y Web 3.0.

Al dibujar los participantes globales que se incorporan a una "red social" en Internet podemos dar cuenta de la geografía mundial que tiene su encuentro en nodos específicos en las páginas de internet5 que tienen la posibilidad de interacción de sus participantes.

Mientras que la Web 2.0 promueve la convivencia de sus miembros a través del intercambio de dialogo (Chat y mail), incluyendo ejemplos como los de Mirc, en donde los participantes pueden tener distintos "canales" específicos en donde es posible introducir temas concretos en los que distintas nacionalidades pueden convivir.

En la Web 3.0 encontramos juego de rol, en ellos los participantes tomar una personalidad en la distintas razas imaginarias o personajes toman una "vida" en el ciberespacio, construyendo de esta manera una Cibergeografía virtual con la que cada uno de sus personajes se desenvuelve en batallas de distintos niveles de complejidad.

Cada uno de los espacios en los que se desenvuelven las tramas de los paisajes imaginarios de la cibergeografía nos permite reconocer la evolución de la programación alfanumérica que dio origen a la computación moderna, hasta las distintas combinaciones de usos que de la Internet se han hecho a lo largo de más de treinta años de informática.

La realidad virtual que esta compartiendo la joven generación en los que Rifkin define como "la era de acceso" nos indica claramente que es posible que en poco tiempo vamos a presenciar un mundo "real" cada vez más mediado por los roles que se desempeñan en los juegos virtuales y en su geografía inacabada.


miércoles, 9 de julio de 2008

Las Redes Sociales y la cibergeografía I/III


Dr. Francisco Morales Zepeda

Una red social es una estructura que se puede representar en forma de uno o varios grafos en los cuales los nodos representan individuos y las aristas son las relaciones entre ellos. Las relaciones pueden ser de distinto tipo, como intercambios financieros, amistad, relaciones sexuales, o rutas aéreas.

Para Peter Carrinton (2005) el desarrollo del análisis de redes sociales se intensificó a partir de la última década del siglo XX, a pesar que los primeros estudios se desarrollaron en los años 30’s del mismo siglo, como parte del desarrollo de la sociometría (sociogramas y sociomatrices), uno de los aspectos que impulsó el avance del Análisis de Redes Sociales fue el avance en las matemática de grafos.

El análisis de redes sociales ha irrumpido en muchas ciencias sociales en los últimos veinte años (sociología, economía, antropología, psicopedagogía), como una nueva herramienta de análisis de realidad social. Al centrarse en las relaciones de los individuos (o grupos de individuos) y no en las características de los mismos (raza, edad, ingresos, educación,...).

Según la naturaleza de las relaciones que se establecen en las redes sociales se pueden dividir en:

a) diádicas (sólo indican ausencia o existencia de la relación) o valoradas (en la que la cantidad de la relación pueda medirse en términos de orden o de peso como, por ejemplo, número de encuentros sexuales entre dos personas), o bien el conjunto de relaciones que se establecen entre grupos de investigación.

b) transitivas (la relación en realidad es una unión entre actores que siempre es recíproca. Ejemplo: leemos el mismo blog habitualmente) o dirigidas (que el individuo A tenga relación con el individuo B no implica que B tenga esa misma relación con A, como, por ejemplo, prestar dinero).

El desarrollo de software para el estudio de las redes sociales también se ha incrementado rápidamente, de tal manera que su aplicación es hoy en día más común; así las ideas y herramientas de la rama de las matemáticas conocida como "teoría de grafos" y la “matemática borrosa” ha ayudado a desarrollar una gran cantidad de herramientas y software de análisis. Algunos ejemplos son UCINET, Pajek o Visone.

El estudio de las redes sociales es un campo de conocimiento que está comenzando a dar frutos a partir de sus aplicaciones prácticas, y como todo concepto científico cuando se da su aplicación en la vida cotidiana lo invade el sentido común, desvirtuando las implicaciones teóricas que tiene el concepto; así lo que se ha dado en llamar como redes sociales en internet, bien puede ser que en el estudio de la internet se use el análisis de redes sociales, pero de eso a que todo lo que se haga en internet es una red hay una gran distancia.

El software germinal de las redes sociales parte de la teoría de los seis grados de separación, según la cual toda la gente del planeta está conectada a través de no más de seis personas. De hecho, existe una patente en EEUU conocida como six degrees patent por la que ya han pagado Tribe y LinkedIn. Hay otras muchas patentes que protegen la tecnología para automatizar la creación de redes y las aplicaciones relacionadas con éstas.

Estas redes sociales se basan en la teoría de los seis grados, que es la teoría que indica que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona en el planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cuatro intermediarios. La teoría fue inicialmente propuesta en 1929 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en una corta historia llamada Chains. El concepto está basado en la idea que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.

Redes Sociales en Internet.

A diferencia de las herramientas análisis de redes sociales, en internet podemos encontrar sitios personales y de muchas compañías han desarrollado también software dirigido a promover relaciones entre internautas (www.hi5.com, www.metroflog.com, www.myspace.com, www.friendster.com, en otros); estos sitios se desarrollan con fines laborales y lúdicos principalmente.

Las redes sociales continúan avanzando en Internet a pasos agigantados, especialmente dentro de lo que se ha denominado Web 2.0. Y dentro de ellas, cabe destacar un nuevo fenómeno que pretende ayudar al usuario en sus compras en Internet: las Redes Sociales de Compras, como Shoomo ( http://es.shoomo.com/) en España que son el presente del comercio online y el futuro de las compras sociales.

WEB 2.0

El concepto de 'Web 2.0' comenzó con una sesión de 'brainstorming' realizada entre O'Reilly y MediaLive International. Dale Dougherty, pionero de la web y vicepresidente de O'Reilly, observaron que lejos de 'estrellarse', la web era más importante que nunca, con apasionantes nuevas aplicaciones y con sitios web apareciendo con sorprendente regularidad. Este artículo es una tentativa de aclarar a lo que nos referimos nosotros cuando hablamos de Web 2.0.

Como muchos conceptos importantes, Web 2.0 no tiene una clara frontera, sino más bien, un núcleo gravitacional. Usted puede visualizar Web 2.0 como un sistema de principios y prácticas que conforman un verdadero sistema solar de sitios que muestran algunos o todos esos principios, a una distancia variable de ese núcleo.

El primero de dichos principios era 'la web como plataforma.' Aunque esto era también un eslogan para lograr apoyos a favor del querido Netscape de la Web 1.0, que resultó derrotado tras una encendida batalla con Microsoft. Más aún, dos de nuestros ejemplos iníciales de Web 1.0, DoubleClick y Akamai, eran ambos pioneros en tratar a la web como una plataforma.

DoubleClick y Akamai fueron pioneros de la Web 2.0, sin embargo podemos también ver cómo es posible materializar más posibilidades adoptando patrones de diseño adicionales de Web 2.0.


Referencias:
Carrington J. Peter Et. Al. (2006) Models and Methods in Social Network Analysis, Cambridge University Press, USA.
Análisis de Redes Sociales http://www.redes-sociales.net/
Web 2.0 http://en.wikipedia.org/wiki/Web_2.0
Redes Sociales http://es.wikipedia.org/wiki/Red_social

domingo, 29 de junio de 2008

La Modificación de los Hábitos Alimenticios en México: ¿Sólo una necesidad de Salud Pública?


Dr. Francisco Morales Zepeda

No es sencillo modificar los hábitos de consumo de la población en México, menos cuando llevamos años alimentándonos de una dieta rica en grasas y carbohidratos pero pobre en proteínas.

Es importante entender, que producto de esta dieta la población en México se enfrenta a una epidemia de enfermedades crónicas degenerativas que afecta principalmente a los más pobres (Diabetes mellitus, hipertensión arterial y obesidad).

Los malos hábitos alimenticios que tenemos los mexicanos, inician con aspectos sencillos, que van desde el hecho de que no contamos con un horario específico para comer, nuestra ignorancia al momento de escoger los alimentos que nos permiten hacernos llegar de los nutrientes necesarios para contar con una buena salud y consumir una enorme cantidad de alimentos chatarra.

Aunado a una dieta pobre en proteínas, en México, al igual que muchos otros países occidentales, nuestra dieta se ha adecuado a los tiempos “libres” en el trabajo, en los que poco o nada disfrutamos de la comida y pocas veces nos detenemos a considerar sí lo que comemos es sano.

El ritmo desordenado en los hábitos alimenticios se agudiza cuando analizamos con más detalle la llamada “sociedad de consumo”, en la que el estilo de consumo dominante (comida rápida) está plagada de alimentos que poco o nada nos nutren.

Es difícil deslindarnos de los tiempos reducidos que tenemos para alimentarnos, por lo que es indispensable que pensemos cómo modificar nuestros hábitos alimenticios; y a pesar de que para algunos (principalmente las autoridades del sector salud) basta con suplir nuestra dieta con alimentos sanos y ejercicio diario para asegurar una buena calidad de vida, es necesario decir, contradiciendo esta afirmación, que los estilos de consumo o son tan fáciles de erradicar, porque tiene hondo arraigo en las formas de distribución de las mercancías y acumulación del capital en occidente, por lo que la sola modificación de hábitos no basta.

La sociedad de consumo, exige a quienes han caído en ella enormes gastos en bienes suntuarios; es común, por ejemplo, observar que en la búsqueda de un lugar para comer (cuando deseamos comer fuera de casa) no pensamos en el lugar que nos ofrezca un buen alimento a bajo costo, por el contrario buscamos el que nos garantice la seguridad del Status Quo.

¿Cómo podemos modificar nuestros hábitos alimenticios? Al retomar la expresión del filósofo Ludwig Feuerbach, “somos lo que comemos”, podemos considerar que las enfermedades crónicas son productos de una mala alimentación que pueden ser perfectamente corregidas a partir de tener acceso a mejores alimentos, pero como ya hemos dicho hacernos de esos alimentos no es sencillo.

No es sólo que comamos en abundancia también qué tipo de alimentos consumamos; un ejemplo es el índice de desnutrición infantil en México: para el año 2000 el nivel de desnutrición infantil en México había “disminuido” como producto de una forma de medición basada en el diámetro de la cintura de los infantes, producto de este “índice” los niveles de obesidad infantil se dispararon en la primera década del siglo XXI en el país, una contradicción que nos indica que es la calidad de los alimentos y no su cantidad lo que nos permitirá contar con mejores niveles de salud en la población.

El problema de la nutrición en la población mexicana y sus consecuencias lo podemos seguir en un estudio publicado en 2005 por Simón Barquera y Lizbeth Tolentino, este estudio nos indica que cada vez más la población más pobre, los niños y los jóvenes son ahora los que regularmente cuenta con problemas derivados de estilos de vida entre los cuales los malos hábitos alimenticios es uno de los principales problemas.

Para Barquera y Tolentino (2005) la distribución geográfica de de las enfermedades asociadas a la nutrición en México se encuentran ligadas con la calidad de los alimentos que consume la población, así tenemos que es en los estados más pobres del país, y contrario a lo que podríamos pensar, son en los que los índices de enfermedades ligadas a la nutrición son mayores, y no únicamente las derivadas de la desnutrición, también lo son los que tienen el mayor numero de infartos al corazón.

“Es importante resaltar que tanto la escolaridad como el nivel socioeconómico se encuentran estrechamente asociados con una menor prevalencia de enfermedades crónicas en todas las regiones del país, incluyendo diabetes mellitus, hipertensión arterial y obesidad, entre otras. (…) Lo anterior plantea un reto adicional, toda vez que la mayor carga de enfermedad, tanto por infecciones y desnutrición, como por padecimientos crónicos, se encuentran afectando a los grupos sociales con menos recursos y capacidad para afrontarlos.” (Barquera y Tolentino, 2005)
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud de 2000, la distribución de la hipertensión arterial por nivel socioeconómico nos indica que en las personas con nivel bajo hay un 42.7 %, en las de ingresos medios 31.6% y en ingresos altos 25.8%, números que se relacionan con la calidad de los alimentos que se consumen en las dietas de cada una de estas poblaciones en el país.

El cambio de los hábitos alimenticios no es únicamente una cuestión de salud pública, es necesario pensar que las enfermedades crónicas son una consecuencia, y la raíz del problema se encuentra en una forma de distribución de los alimentos en la población en México a lo largo del siglo XXI, que permitió que los más pobres de México se conviertan en consumidores de alimentos de bajos nutrientes.

Podemos responder que los más pobres no acceden a nutrientes porque se encuentra con bajos o nulos ingresos, como lo afirma Alejandro Cerda (2007), investigados de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, pero, considero la respuesta tiene otros orígenes históricos, uno de ellos es la destrucción de las posibilidades de producción agrícola para el auto consumo y las condiciones que en las periferias urbanas del país los condenan a una pobreza que lo desliga por completo de la posibilidad de desarrollar redes institucionales con las cuales gestionar su desarrollo.

La educación de los más pobres del país, de los desarraigados en las zonas periurbanas de las ciudades con hábitos alimenticios que poco o nada los nutren no es un tarea sencilla, porque no se trata aquí de que diagnostiquemos enfermedades a partir de padecimientos, sino de algo más difícil, arrebatarle el mercado de consumo a los alimentos chatarra (grandes empresas trasnacionales) que se han apoderado de todos las pequeñas tiendas en los barrios y las colonias a través de una enorme maquinaria publicitaria que bombardea a la sociedad con estereotipos de consumo.

No se trata únicamente que nos alimentemos “sanamente” y realicemos un deporte para que aseguremos una calidad mayor de vida, además es necesario pensar en el factor educativo como uno de los aspectos que influye en los hábitos alimenticios, y es ahí donde es importante hacer énfasis porque son los pobres entre los más pobres de México los que se encuentran atrapados entre la falta de alimentos y los alimentos chatarra, y al mismo tiempo quienes tienen los índices de desarrollo humano más bajos en el país (nivel de ingresos, educación, expectativa de vida y tasa de natalidad).

Referentes:
Barquera Simón y Tolentino Lizbeth (2005) Geografía de las enfermedades asociadas con la nutrición en México: una perspectiva de transición epidemiológica Instituto Nacional de Salud Pública de México, Papeles de Población Nº 43, México.
http://chd-taskforce-latinoamerica.com/documentos/Mexico.EnfermedadesDeLaNutricion2005.pdf (Consulta 21/06/08)
“La pobreza, no los malos hábitos, es la causante de obesidad, según la UACM” http://www.jornada.unam.mx/2007/11/10/index.php?section=capital&article=031n1cap
La Jornada 10/noviembre/2007 (consulta 22/06/08)


domingo, 22 de junio de 2008

Alimentación y Cultura: alimentos “rápidos” vs. alimentos “típicos”


Mapa de la Comida Rápida en el Mundo

Dr. Francisco Morales Zepeda

El gusto por los alimentos tiene un origen en la cultura, porque al nacer lo hacemos en un mundo que se encuentra codificado socialmente en el habla y en los alimentos; así, cuando hablamos de los sabores que guardamos en nuestra memoria podemos darnos cuenta que difieren de manera drástica de una sociedad a otra.

La alimentación de los pueblos es uno de sus rasgos distintivos, es difícil que una sociedad tenga los mismos gustos que otra en cuanto al sabor de los alimentos se refiere, y en especial cuando hablamos de sus platillos “típicos”.

Tenemos en toda la geografía humana distintos sabores, que van desde los que tienen una alta concentración de especias, hasta aquellos en los que no se encuentra rasgo alguno de que se haya utilizado ningún ingrediente especial en su elaboración.

En la distribución “geocultural” de los gustos, encontramos que los sabores fuertes basados en muchos condimentos son típicos de la región cultural islámica, asentada en el medio oriente (situada en el continente asiático); mientras que los alimentos poco condimentados y con pocas verduras son los de la región africana (situada en el continente africano); en cambio los eslavos y occidentales (Europa Oriental y Europa Occidental) prefieren los sabores secos como la mostaza y el ajo, y los Latinoamericanos preferimos los sabores picantes y agrios o agridulces .

Esta distribución espacial de los sabores en el mundo, nos indica de forma muy clara que los seres humanos tenemos una gran variedad de gustos basada en los sabores, y que estos sabores han sido cultivados durante siglos por los distintos conglomerados humanos que habitan el planeta, a partir de las características físicas del territorio en el que habitamos.

El origen social del gusto nos permite reconocer cuando empezamos a vivir una cultura distinta, es a partir de los sabores de los alimentos como podemos adentrarnos en uno de los aspecto que nos ayuda a conocer de manera directa los ambientes culturales con los que los distintos sabores se relacionan con la cultura, llevando el gusto del plano biológico al social.

“La alimentación es una actividad no sólo biológica, nutricional y médica es también un fenómeno social, psicológico, económico, simbólico, religioso, cultural, en definitiva, un hecho extraordinariamente complejo.” (Contreras, 2002)

Sabemos también, que es muy común que una sociedad adopte los gustos en la alimentación de una cultura a otra, e incluso que esto representa una de las formas más comunes de promover los sabores y aromas de una sociedad a otra; aspecto que no es negativo, sobre todo cuando consideramos que es la cocina un de los lugares en los que el encuentro o desencuentro de civilizaciones se ve con mayor claridad.

Pero, también hay sociedades en la actualidad, que sin reconocer la importancia de la cultura en la alimentación, importan alimentos “exóticos” como uno de sus principales “negocios”, considerando que siempre existe una “necesidad” humana por experimentar nuevos sabores, sin considerar las consecuencias que para su población tiene el no contar con una educación en los sabores típicos de los alimentos locales.

En los hechos la exportación de alimentos procesados en el mundo representa enormes ganancias para varias empresas trasnacionales que se dedican exclusivamente a la venta de este tipo de productos.

La comida es un escaparate para que distintas sociedades se conozcan e interactúen, como una de las formas que asume el intercambio mundial de mercancías (globalización de capitales). A la comida la podemos considerar uno de los elementos centrales en el flujo de mercancías a partir del negocio de franquicias de alimentos “rápidos”, que son regularmente estandarizados y presentados en grandes cadenas comerciales, que se encuentran presentes en todo el mundo.

Esta visión de los alimentos “rápidos” nos ayuda considerar en su conjunto a todo la “industria alimentaria” que está involucrada de manera directa e indirecta con el negocio de la alimentación, y con ello, la enorme cantidad de inversión y ganancias que representa; es tan grande su peso en la economía que Incluso hay quienes han llegado a sugerir que se puede medir el ingreso percapital (de la población) en función del número de hamburguesas que una persona pude comprarse con los ingresos medios de la población.

Frente a estos alimentos procesados, poco pueden hacer los alimentos “típicos” de los pueblos, porque simplemente están diseñados para el tipo de sociedad que impone el sistema económico mundial y que ideológicamente considera a lo local uno de los aspectos que en primer lugar debe coincidir con el modelo macroeconómico de consumo.

Ahora, si bien es cierto, que los alimentos típicos que presentados de manera regular, en envolturas rudimentarias, han dejado de tener aceptación en las nuevas generaciones, también sabemos que es cierto que los alimentos importados poco o nada les aportan en nutrientes, por lo que nos permite considerarlos como alimentos “chatarra”.

La alimentación de las jóvenes generaciones, hace que cada día sea más necesario el que se considere con un mayor cuidado qué alimentos consumimos, sobre todo, porque el consumismo impone en ellos una serie de estilos de alimentación que en muchos casos se basan en la moda de alimentos que poco benefician a su desarrollo, y por el contrario que tienen serias implicaciones en su salud.

La diversidad de formas que presenta alimentación en el mundo nos da la pauta para pensar en una “turismo del sabor”, es decir, la búsqueda de los sabores que hacen típico a un platillo en una cultura, y de esta manera podemos conocer cada uno de los ingredientes que hacen posible un sin número de combinaciones. Así tenemos que en cada sociedad se mezclan distintos sabores, e incluso sabores agrios con dulces lo que le imprime un gran contraste al degustarlos en el paladar; al tiempo que nos habla de la gran gama de alimentos que existen en el mundo.

El origen cultural del gusto por los alimentos, nos presenta dos preguntas que continúa esperando una respuesta en las sociedades contemporáneas: ¿Cómo educar a las jóvenes generaciones que ya han sido atrapadas por los alimentos chatarra en el gusto por sabores que los nutran? y ¿hasta dónde va a ser necesario llegar en el deterioro de la salud para que las personas consideren indispensable educar el gusto por alimentos sanos? La verdad, la respuesta a estas preguntas no es nada alentadora, porque en muchos casos la sociedad insiste en consumir alientos que no garantizan el mínimo de nutrientes, aspecto que se agudiza en las generaciones jóvenes.

La cultura y lo alimentos se encuentran mutuamente relacionados, no es posible pensar que una cultura se desarrolle sin alimentos y menos aún que los alimentos aumenten en su arraigo en las personas sin la cultura.

Referencias:
CONTRERAS, Jesús, (Compilador) 2002, Necesidades, Gustos y Costumbres, Alfaomega, España Mapa de la Comida Rápida en el Mundo
http://www.worldmapper.org/posters/worldmapper_map364_ver5.pdf

sábado, 14 de junio de 2008

El Espacio Geográfico como Espacio Cultural


Dr. Francisco Morales Zepeda

El geógrafo Milton Santos define al espacio geográfico como aquel que “está formado por un mundo indisoluble, solidario y también contradictorio, de sistemas de objetos y sistemas de acciones, no considerados aisladamente, sino como el contexto único en el que se realiza la historia. (…) El espacio es hoy un sistema de objetos cada vez más artificiales poblado por sistemas de acciones igualmente imbuidos de artificialidad, y cada vez más tendentes afines extraños al lugar y a sus habitantes. (Santos, 2000 p. 54)

Referirse al espacio geográfico aislado de la teoría desde la que se le interpreta es un error, la conceptualización del mundo parte de las interpretaciones filosóficas que tenemos de él, de ahí, que el concepto de espacio geográfico de Milton Santos basado en una perspectiva materialista de la geografía, nos hable de un espacio histórico indivisible, una interpretación de realidad como totalidad.

El concepto de espacio geográfico desarrollado por Milton
Santos nos exige pensar necesariamente en un “espacio cultural”, es decir, en un espacio mediado por conceptos, un espacio conceptualizado por el ser humano desde el que interpretamos el mundo en el que vivimos.

Considerar que interpretamos el espacio geográfico desde una percepción igual o más evolucionada que la los animales, es decir, una “percepción natural” es un bache en el que la psicología se encontró durante varias generaciones en la historia temprana de esta ciencia; bache del que Lev. S. Vygotski la rescato con el concepto de “percepción verbal”, que nos permite considerar la relación entre cultura y percepción, una definición que nos acerca a la interpretación que del espacio hace Milton Santos.

La interacción entre el espacio geográfico y percepción toma un giro enteramente distinto, al de considerar que lo que percibimos del espacio no es sólo una reacción biológica de nuestras sensaciones y sentidos hacia el entorno, ahora sabemos, que la conceptualización del mundo es parte de los procesos psicológicos superiores y es a través de ellos, que interpretamos el espacio geográfico.

Es pertinente considerar que, al igual que en el caso del desarrollo del lenguaje la percepción tiene distintos niveles de profundidad en el manejo de la generalizaciones y abstracciones; de esta manera, únicamente la percepción que ha sido educada, es decir, la percepción desarrollada a partir del mundo conceptual es la más fidedigna del espacio geográfico, a partir de que cuenta con una mayor internalización.
La teoría sociocultural del Lev s. Vygotski, considera que los procesos de internalización de los conceptos, pasan por la comprensión de abstracciones, y que el manejo discursivo de las generalizaciones es lo que permite el desarrollo del pensamiento científico.

Para la teoría Sociocultural, uno de los aspectos claves para comprender el desarrollo de los procesos psicológicos superiores es de “internalización”, que es lo que nos permite interpretar cómo la información “culturalmente seleccionada” se traduce, con la mediación de un individuo más capaz, en información que termina por dominar un individuo menos capaz.

“(…) Para Vygotski, la noción de internalización solamente era aplicable al desarrollo de las funciones psicológicas superiores y, por lo tanto, a la línea social o cultural del desarrollo. Desde su postura, la internalización es un proceso implicado en la transformación de los fenómenos sociales en fenómenos psicológicos. Por tanto, Vygotski concebía la realidad social como determinante fundamental de la naturaleza del funcionamiento intrapsicológico interno.” (Wertsch, 1998, p. 79)

Podemos decir entonces que el proceso de internalización se fundamenta en la “Ley de la doble formación”, ley con la que Vygotski nos explica la manera en la que los procesos sociales se transforman en conocimiento, lo que se puede interpretar también, bajo la premisa de que todo proceso intrapsicológico, primero fue interpsicológico.

La internalización, es un proceso de transformación de las relaciones sociales, en procesos individuales, es decir, de la función interpsicológica que se da en el exterior, en el plano social, pasa después a una realidad interna el individuo, a partir del “lenguaje interior”. A decir de Wertsch; "Es preciso que todo aquello que es interno en las formas superiores haya sido externo, es decir, que fuera para otros lo que ahora es para uno mismo. (Wertsch, 1998, p. 79).

De esta manera, la internalización del espacio geográfico, es fundamental en el desarrollo pleno del “lenguaje interior”, porque representa el proceso de planificación que distingue a la percepción del resto de los procesos psicológicos superiores. El concepto de “percepción verbalizada” de Vygotski es un referente para considerar el espacio geográfico como espacio cultural, a partir de que son los conceptos abstractos de los cuales partimos para explicarnos el mundo, consolidando a lo largo de nuestro desarrollo ontogenético la “noción de sí” (comprensión de nosotros mismos) que nos permite percibir el espacio y el tiempo como un continuum histórico en el que no hay percepción sin concepción.


Referencias:

Luria, A. R. (2000) Conciencia y Lenguaje, Aprendizaje Visor, España
Santos, Milton (2000) La Naturaleza del Espacio. Técnica y Tiempo. Razón y Emoción, Ariel Geografía, España.
Vygotski, Lev. S. (2000) Los procesos Psicológicos Superiores, Critica, España
Vygotski, Lev. S. (1998) Pensamiento y Lenguaje, Paidós, España
Wertsch, J.V. (1979). From social interaction to higher psychological processes: a clarification and application of Vigotski’s theory. Human Development, 22, 1-22.
Wertsch J. (1993). Voces de la Mente. Visor Madrid.
Wertsch James (1998) Vygotsky y la formación social de la mente. Paidós. Barcelona.

martes, 3 de junio de 2008

Percepción y Espacio Cultural II/II


Dr. Francisco Morales Zepeda
El concepto de percepción en la teoría Sociocultural de Vygotski es diametralmente distinto al de Piaget, al considerar que el lenguaje juega un papel central en el desarrollo cognoscitivo del ser humano.

Vygotski distingue a la “percepción natural” de la propiamente humana, la “percepción verbalizada”. La percepción humana, para Vygotski, no es el resultado del perfeccionamiento de la percepción animal, toda vez que, contrario a los animales, los seres humanos son selectivos al momento de establecer la percepción de su entorno; aspecto que la percepción natural no tiene la capacidad de realizar.

El uso del lenguaje influye en las sensaciones humanas, al modificar de manera artificial el campo sensorial, transformando necesariamente a la percepción, permitiendo que el ser humano mantenga “distancia” del campo visual, uno de los aspectos que no pueden ser explicados desde un planteamiento biologisistas de la percepción.

Así, la percepción enmarcada en el contexto del lenguaje, Vygotski la llama “percepción verbalizada”, al ser el producto de la rotulación de su entorno con palabras, permitiendo a su vez, que el ser humano separe aspectos específicos de aspectos globales en el campo visual y fuera de él.

“Gracias a las palabras, los niños distinguen elementos separados, superando con ello la estructura natural del campo sensorial y formando nuevos (artificialmente introducidos y dinámicos) centros estructurales.” (Vygotski, 2000, p.59)

La importancia de la palabra en la percepción se expresa en la selectividad que el ser humano alcanza en el campo visual. Mientras que la percepción visual es completa e indivisible, la percepción verbal es selectiva; aspecto que nos permite considerar que la base biológicas de la percepción tienen un límite, pero contrario a lo expresado por Piaget en la psicología evolutiva, para Vygotski no se encuentra en la lógica formal y matemática, sino en las condiciones socioculturales en las que se desarrolla el lenguaje en la cultura.

La evolución de la percepción en el ser humano va a la par de la evolución ontogenética del lenguaje (de la infancia a la edad adulta); lo que nos indica que en un primer momento, la explicación del mundo está dada por la cultura en la que se nace, en una relación sentimental, para pasar en un segundo momento a una relación directa con el entorno, es decir, a un ejercicio de objetivación de los conceptos y finalmente a una etapa lógico-verbal, en la que los conceptos abstractos median entre el contexto y la conducta.

Otro de los aspectos que separan la perspectiva de Vygotski de la de Piaget, en lo que a percepción se refiere, es el hecho de que del primero considera a la percepción parte de los procesos psicológicos superiores, y por lo tanto, se encuentra presente en todas las etapas de la evolución ontogenética humana, lo que nos indica que no hay una supeditación a la lógica en ningún momento de la evolución de la percepción.

La percepción no actúa subordinada a la lógica matemática, se conduce por las directrices de la cultura, al ser el lenguaje el responsable directo de la reorganización del campo visual y espacial, dirigiendo con ello la atención del individuo a aspectos específicos de su entorno, logrando así un modo de atención dinámica, es decir, la capacidad para captar cambios en una situación desde un punto de vista histórico, actuando en el presente desde un punto de vista prospectivo.

La percepción mediada por el lenguaje permite a los niños desarrollar una conducta selectiva, toda vez que los conceptos les permiten comprender el mundo; el descubrimiento de Vygotski del soporte semiótico de la percepción hace necesario que los procesos cognoscitivos que se favorecen en la educación formal vayan encaminados al desarrollo de la vida conceptual de los individuos.

El manejo de signos por el niño le permite reestructurar los procesos psicológicos, a la vez que domina sus movimientos motrices, un aspecto que representa una expresión completamente distinta a la historia natural de la conducta, y que inicia “(…) una rotura fundamental con la historia natural de la conducta e inicia la transición del comportamiento primitivo de los animales a las actividades intelectuales superiores de los seres humanos” (Vygotski, 2000, p. 63)

Mientras que para un animal toda tarea es irresoluble fuera del campo visual, el ser humano supera este escoyo con la ayuda del control verbal de su atención, permitiendo la organización del campo perceptivo en función de la dificultad de la tarea; demostrando así, que el ser humano es capaz de una transición de una estructura simultanea del campo visual a una estructura sucesiva del campo dinámico de atención a partir de la relación de actividades separadas que forman parte de una misma sucesión de operaciones necesarias para lograr un fin.

Esta posibilidad que da el lenguaje, es la de combinar elementos del campo visual presente y pasado, permitiendo al ser humano la reconstrucción de la memoria en un campo temporal para la acción, de esta manera la memoria se extiende en un sistema efectivo de presente, pasado y futuro, determinando así las funciones de “representación simbólica y acción proyectada” en el ser humano.

La percepción humana tiene un origen histórico-social, es decir mediado por la cultura, de esta manera el ser humano cuenta con un instrumento que al estar mediado por el lenguaje, le permite desplegar su función sintetizadora propiciando de esta manera el desarrollo de formas más complejas de percepción cognoscitiva.

Referencias:
Vygotski, Lev. S. (2000) Los procesos Psicológicos Superiores, Critica, España
Vygotski, Lev. S. (1998) Pensamiento y Lenguaje, Paidós, España

jueves, 29 de mayo de 2008

Percepción y Espacio Cultural I/II


Dr. Francisco Morales Zepeda

El estudio de la geografía cultural reclama como uno de sus aspectos centrales para comprender a cabalidad el espacio cultural contar con un concepto medianamente coherente de “pecepción”, este concepto engloba la noción que tenemos de nuestro entorno y nos permite establecer mecanismos de interpretación del mismo.

Podemos echar mano de la psicología para entender qué es la percepción, al existir en esta ciencia dos teorías que la han estudiado a profundidad; por un lado la psicología evolutiva de Jean Piaget y por otro lado la teoría sociocultural de Lev. S. Vygotsy. Para la primera, la percepción es un acto involuntario previo a la razón, mientras que para la segunda es unos de los procesos psicológicos superiores del ser humano.

Retomaremos cada una de estas teorías para comprender qué es y qué no es la percepción, contrastando los dos planteamientos teóricos que hemos mencionado, iniciando en primera instancia con la psicología evolutiva.

A Jean Piaget (1896-1980) le interesaba comprender los mecanismos por medio de los cuales se desarrolla el conocimiento en el ser humano, y cuáles eran sus bases biológicas, y esto guió todos sus estudios y conclusiones, así como los marcos filosóficos que normaron sus planteamientos epistémicos y psicológicos.

El concepto de percepción en la psicología evolutiva juega un papel preponderante hasta el momento en el que se desarrolla plenamente la lógica en el estadio sensorio motriz (0 a 2 años), lo que nos indica que la percepción es inferior como proceso de adaptación a la inteligencia.

Los fundamentos estructuralistas son los planteamientos que orientan las concepciones teóricas de Jean Piaget, en la formulación de estructuras que explican el desarrollo del conocimiento como una manera de adaptación del sujeto al entorno, a partir de la interacción del sujeto con el objeto.

El concepto de percepción para Jean Piaget parte de un estudio minucioso de los aspectos que constituyen al fenómeno, considerando que la percepción es parte de las estructuras poco equilibradas o inestables en los estadios del desarrollo del niño y del adolescente; es decir, tienen un énfasis mayor en los estadios previos al operatorio formal. Es en el estadio sensorio motriz donde la percepción tiene significado a partir de los esquemas sensoriomotores de los que forma parte, al mismo tiempo que es importante en la inteligencia sensorio-motora y no en la percepción la que fundamenta el desarrollo intelectual posterior.

La percepción es para Piaget un soporte para las estructuras del pensamiento del niño en el estadio sensorio motriz, que se presenta como una de las fuentes de error (debido a los efectos de centración, inconsistencia y distorsión) en el pensamiento del niño, producto de la inmadurez de estructuras, las cuales han de librarse de la inmediatez perceptiva antes de poder alcanzar el nivel superior que se plasma en la lógica del pensamiento operatorio formal.

El concepto de percepción en la obra de Piaget es tratado como una parte importante de su programa de investigación, al considerar a la misma como un proceso de adaptación, pero supeditada en los estadios superiores a la razón; Piaget no condena a la percepción a desaparecer, pero la condiciona a un acotamiento de su papel en el desarrollo del conocimiento.

La influencia de la percepción se reduce al mismo tiempo que aumenta la actividad sistemática de la acción, lo que permite reconstruir la imagen perceptual y otorgarle, a partir de la descentración, objetividad a la abstracción.

Para Piaget la percepción está constituida por encuentros y acoplamientos. Los encuentros son los que permiten al sujeto concentrarse en los aspectos visuales del objeto, mientras que los acoplamientos es una mirada en la que participa la lógica, por tanto la abstracción es un componente necesario en la objetivación de la acción.

La percepción siempre está supeditada en los esquemas del sujeto, incluso en el estadio sensorio motriz, donde los esquemas están construidos por sistemas perceptivos y motores solamente; pero su relevancia para el desarrollo de las estructuras va en decaimiento conforme avanza la edad del sujeto, lo que nos indica que su participación en la adaptación se reduce.

El espacio es una de las categorías que Piaget seguirá en su evolución, a lo largo del camino que recorrerá el sujeto epistémico, desde el egocentrismo (centramiento) hacia el descentramiento. Para este autor la construcción de esta noción es un índice del desarrollo del conocimiento válido.

Piaget sostiene que el niño construye una representación geométrica del espacio con suma lentitud y que para poder determinar sus primeras percepciones e ideas rudimentarias de relaciones espaciales, debemos recurrir a la rama de la matemática conocida como “topología”. Son las primeras percepciones del niño, que explora los agujeros, las ranuras, la cavidad de su tasa, lo que le permitirá ir accediendo paulatinamente a la tercera dimensión y a tener la noción de relieve y de profundidad.

La lógica es para Jean Piaget el límite al que se ciñe la percepción, a pesar de que la considera una de las forma de adaptación del ser humano, no tiene el nivel de la inteligencia, la define como evolutivamente subordinada y estructuralmente inferior.

Referencias:
Flavell, H. John (1985) La Psicología Evolutiva de Jean Piaget, Paidós, España
Piaget, Jean (1970) Naturaleza y Métodos de la Epistemología, Proteo, España
Piaget, Jean (1978) El Desarrollo de la Noción de tiempo en el Niño, FCE, México
Piaget, Jean (1978) La Formación del Símbolo en el Niño, FCE, México

lunes, 19 de mayo de 2008

El Mercado en México: La cultura viva.


Dr.Francisco Morales Zepeda

El mercado es la principal forma de distribución de las mercancías en México, tiene su origen en las formas prehispánicas de comercialización en las distintas ciudades-estado que se erigieron en todo el territorio de Aridoamérica y Mesoamérica, transformándose durante la conquista y la colonia, de espacios muy parecidos a los tianguis en los actuales establecimientos techados y con distintos accesos y salidas, en los que se concentran espacios específicos de comercialización de productos como flores, comida, abarrotes, aves, pescado, carnes, tlapalería o ferretería, entre otros.

No podemos hablar de una sola época “dorada” de los mercados en México, porque el mercado ha tenido varios momentos históricos tanto en su aspecto físico como en la manera en que son distribuidas de las mercancías en su interior.

Los mercados son representativos de nuestra forma de organización social, nos permiten valorar la “salud” de nuestra cultura a partir de su presencia y extensión, así como el número de intercambios comerciales y el entramado social que subsiste de ellos.

El mercado es un espacio organizado para el comercio, la comida y la bebida de sus comensales, hay algunos que están organizados para giros muy específicos como el mercado de muebles de Lagunilla en el DF, el mercado de especias y hierbas de Sonora también en el mismo distrito federal, o el mercado de la plata en Tasco; otros mercados en cambio, son “multifacéticos”, como los mercado de Cholula en Puebla.

La organización de los mercados actualmente está regulada por los Ayuntamientos Municipales, en muchos de los cuales hay oficinas específicas para definir y operar la política de mercados del municipio, lo que incluso lleva a que se les ponga el apellido de “Mercado Municipal”.

La ruptura cultural que está viviendo el país, producto del modelo capitalista de libre mercado, está condenando a la desaparición a muchos mercados tradicionales de México, sobre todo, aquellos que tienen un menor arraigo popular, o en aquellas poblaciones donde el proceso de marginación se encuentra acompañado con una urbanización de primera generación.

El concepto de plaza comercial ha desplazado al mercado para las nuevas generaciones, esto no ha sido obra de la casualidad, se realizaron en México, en los años 90`s, enormes campañas publicitarias con cientos de miles de dólares de respaldo para presentar a los mercados como lugares insalubres en los cuales se venden mercancías de dudosa calidad y en los que además no existe seguridad ni salubridad.

En el país contrastan las regiones en las que los mercados públicos han logrado conservar los colores y los olores, manteniendo a sus clientes tradicionales e incluso incrementando las personas que los visitan, los que lo han logrado, lejos de lo que podríamos supones son aquellos que no han cambiado el “concepto” de mercado, por el contrario, han incrementado su mexicanidad, es decir, el folklore en sus pasillos y establecimientos, por lo que podemos decir que los mercados que han sobrevivir gozan de cabal salud.

Uno de los aspectos que condenan a una vida incierta a los mercados municipales, es el desplazamiento espacial del comercio las regiones urbanas, esta continua modificación de las pautas espaciales de consumo de la población se expresa en el caso de México en la caída del centro de la ciudad como expresión del espacio de consumo su población, el surgimiento de nuevos centros o centros intermedios que difuminan a la ciudad para convertirla en una “ciudad difusa”, sobre todo en las ciudades medias y grandes; lo que obliga a repensar el concepto de mercado, no en su carga cultural pero sí en su distribución espacial interna.

La percepción del mercado como un espacio fuera de la “modernidad”, es sinónimo de la pérdida de identidad para un mexicano y una prueba contundente de la debilidad a la que puede llegar nuestra cultura frente a la aculturación mediática que nos condiciona a una vida más “practica” e impersonal del “supermercado”.

La comercialización y el consumo de mercancías basados en los modelos occidentales de consumo llevan a la población de esta región del mundo a adoptar alimentos y mercancías cada vez más sintéticos. En el caso de México, al ser nuestra cultura deliberadamente marginada de los circuitos de intercambio de mercancías, se nos ha obligado a incorporar productos que lejos de asegurarnos los mínimos nutrientes nos condenan a dietas que no sólo malnutren, lo que es peor aún, a bajos niveles culturales como producto de entornos cada vez más individualizados y por lo tanto con una menor interacción social.

El supermercado, epicentro de la sociedad posmoderna son las nuevas catedrales de la cultura de lo desechable y el ocio, espacios bastante bien dibujados en el Ensayo Sobre la Ceguera de José Saramago, en los que se combina la impersonalidad con el fetichismo propio de las mercancías, escenarios para los que la cultura es también una pieza del aparador.

Los mercados sobreviven en el país, aún a pesar del abandono de este tipo de modelo de comercialización, producto de las políticas públicas implementadas desde la década de 1980 en México; los mercados municipales insisten en mantenerse, porque son el resultado de siglos de organización del espacio cultural de los mexicanos.

Estar en un mercado típico en México, como lo es el de la Merced por ejemplo, nos permite entrar de lleno a la cultura del país, nos coloca en el epicentro de un espacio cultural en el que podemos observarnos a nosotros mismos, este mercado que data de la década de 1950 tienen su antecedente en el siglo XIX cuando se instalo por primera vez en 1863 cambiando de lugar en distintos momentos de su historia.

El aroma de un mercado se queda impreso de manera indeleble en la psique de quien ha contemplado las expresiones de los que comercian y compran en ellos, sus personajes y pregoneros se repiten en toda la geografía del país.

Al paso de los años y una vez que hemos visto las consecuencias de los alimentos procesados y sus conservadores, el mercado resurge como un entorno en el que podemos volver a encontrar los productos frescos y de primera mano que satisfagan nuestras necesidades, lamentablemente no es así en todos los casos, y muchos mercados adolecen ya de una etapa terminal, de la cual difícilmente podrán salir.

Sí de un espacio geográfico es responsable el municipio es de los mercados públicos, ahí es donde se debe actuar desde las políticas públicas municipales, manteniendo un entorno social en el que se consolida la identidad de la población y se establecen mecanismos de interacción social, por lo cual es necesario valorar de nueva cuenta al mercado como un entorno que nos permite pensar nuestra cultura.

Referencias
Legorreta, Jorge (1996) La Merced, rostro de la modernidad
urbanahttp://www.jornada.unam.mx/1996/12/22/legorreta.html (Consulta 15/05/08)
Saramago, José (1995) Ensayo Sobre la Ceguera, Alfaguara, España